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Hamilton y Ron Dennis oyen un motor en su cabeza

"Tengo miedo, hostia" EXCLAMA HAMILTON

Lewis Hamilton y Ron Dennis, jefe de McLaren.
El psicólogo Alain Parker cree que el caso de Hamilton no es único y cita algunos precedentes: «John Lennon, durante los últimos años de The Beatles, oía día y noche la canción ‘Ride my car’. El escritor Paulo Coelho, por nombrar a otro personaje célebre, dice que oye una suave brisa veraniega desde 1997 y no ha sido capaz de dejar de hacerlo, aunque ha aprendido a convivir con ello.» Al parecer, lo que tienen en común es que son todos ellos profesionales sometidos a mucha presión y con tendencias narcisistas. Se obsesionan con una persona a la que no sólo consideran competidora directa sino que a la vez admiran y respetan. Así, Lennon estaría somatizando su obsesión por no quedar eclipsado por McCartney y Coelho su incapacidad de alejarse de la alargada sombra de Alejandro Jodorowsky. «Hay un guionista de ‘Buenafuente’ que va repitiendo en su cabeza los monólogos que escribe un compañero que cree que es mejor que él, y como le hacen gracia va riendo todo el día. Y en el caso que nos ocupa ocurre algo similar. Es decir, el coche que Ron Dennis y Hamilton oyen o creen oír no es un coche cualquiera. Según mi opinión profesional, se trata del coche de Fernando Alonso».

La conversación radiofónica entre Hamilton y su equipo reproduce el momento exacto en el que el piloto y el jefe de su equipo empiezan a percibir el sonido de un motor que nadie más oye:

Equipo McLaren: No te adelantes. No te adelantes.
Lewis Hamilton: Oigo un motor.
Equipo: OK, Lewis. Permanece delante. Continúa delante.
LH: Oigo un motor.
Equipo: Mantente. Ron dice que también oye un motor, pero creemos que es el de tu coche.
LH: Yo lo oigo mucho. Es como una melodía. No es el mío, no es…
Equipo: Entendido Lewis. Estamos en ello. Ahora podemos poner amarillo G5, amarillo Golf 5.
LH: Que se ponga Ron. Yo oigo un motor.
Equipo: Lewis, estás literalmente metido dentro de un coche de Fórmula 1.
LH: Que se ponga Ron, algo no va bien.
Ron: Lewis, yo también lo oigo. Suena como cuando te aguantas un pedo y sólo lo oyes tú corretear por tu interior.
LH: Exacto, es justo eso. No es mi coche lo que oímos. Mira, voy a dejar de pisar.
Ron: ¡Continúo oyéndolo!
LH: Yo también. Ahora acelero.
Ron: Nada. Nada, igual. Suena igual todo el rato. No varía. ¿Nadie más lo oye? Charlie, ¿lo oyes tú?
LH: Truli me ha adelantado. Quiero salir de aquí. Me va a estallar la cabeza. Tengo miedo, hostia.

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