La captura el pasado sábado de Jurdan Martitegi, jefe militar de ETA, y de otros ocho etarras ha ido acompañada de una severa investigación que ha arrojado resultados sorprendentes. Los objetos y documentos encontrados en la guarida del comando revelan un inusitado interés de los miembros del grupo por el arte y la poesía aplicados, eso sí, al imaginario terrorista. El hallazgo más vistoso ha sido una serigrafía inspirada claramente en Andy Warhol que muestra retratos de los etarras más buscados por la Policía. También se han hallado acuarelas que imitan el realismo americano de Hopper con títulos como “Coche bomba II” o “Paisaje previo a la detonación”. La existencia de un “comando artístico” de ETA era un rumor que circulaba hacía meses pero las autoridades nunca le otorgaron credibilidad.

“Es como si hubieran intentado resumir la historia del arte a partir de los años cincuenta o sesenta desde la óptica del conflicto vasco” apunta Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior. “Hemos encontrado cuadernos de Martitegi en los que él mismo expresa la necesidad de mantener a los miembros de la banda ocupados durante la preparación de los atentados o en etapas de ocultamiento. Estaba convencido de que el arte era una de las vías para expresar el sentido de su lucha. Hasta yo mismo me he sobrecogido al leer alguno de sus sonetos, pero no es raro porque la capacidad del arte para manipular a la gente ya ha sido certificada desde hace tiempo, desgraciadamente”.

El óleo de Josu Ternera, en Christie's.
El óleo de Josu Ternera, en Christie's.
La investigación ha llevado a las autoridades a tomar por ciertas algunas teorías que se habían descartado. Una de ellas apunta a la posibilidad de que Martitegi y el comando que estaba adiestrando no contaran con el beneplácito del resto de la banda precisamente por ese afán por lo artístico, que muchos consideraban una forma de escapismo que apartaba a los etarras de sus objetivos inmediatos. Por este motivo, se les habría llamado presuntamente “el comando acuarela” o, directamente, “comando gay”. 

Aparte de poemas sobre el conflicto vasco y la lucha armada -incluyendo versos modificados de Luis Cernuda: “la ikastola es un arma cargada de futuro”-, se ha encontrado un retrato al óleo de Josu Ternera, varios pasamontañas que recuerdan al famoso “grito” de Münch y un ensayo de Martitegi titulado “El nombre, la prisión de la identidad” en el que explica con referencias eruditas por qué es el único etarra que no tiene apodo. Algunas de esas obras, tras ser inspeccionadas por la Policía, se han puesto a subasta.