En relación al coste que ha significado introducir las figuras bajo el suelo, Monseñor Amigo comentaba que “aunque el precio de las obras para ensanchar los túneles ha aumentado en un tercio el presupuesto que existía, el esfuerzo ha valido la pena y podemos decir que a partir de ahora este medio de transporte formará parte de las más arraigadas costumbres sevillanas”. Además, para el traslado de los “pasos” a través de los túneles, se ha encomendado a una empresa japonesa la construcción de unos vagones especiales, provistos de una plataforma lisa donde se acomodarán los “pasos”, que serán llevados a hombros -como es costumbre en la capital hispalense- por los costaleros de la hermandad. Por otro lado, los hermanos nazarenos acompañarán la figura en vagones consecutivos provistos para este fin, y el público que quiera asistir al paso de la hermandad se concentrará en los andenes de las sucesivas paradas que recorren la Línea 1. Dichas paradas, además, serán anunciadas por el mismo Jesús a través de un complejo sistema de megafonía “con ecos místicos”.

Monseñor Amigo presentó las instalaciones.
Monseñor Amigo presentó las instalaciones.
“Será ideal sobre todo cuando llueva” ha declarado Dolores Vizcarro, devota sevillana amante del transporte suburbano. “Reconforta saber que Dios también está en el metro aunque vaya bajo tierra, entre las ratas, la oscuridad y la basura”. Muchos sevillanos proponen que, pasadas las procesiones, varias figuras del Cristo crucificado a tamaño natural cuelguen del morro de los convoyes. Sin embargo, el arzobispo Amigo ha declinado la propuesta de momento porque se sospecha que “podría incitar a los fervientes católicos a abalanzarse sobre Jesús cuando lo vean llegar a la estación, suicidándose sin darse cuenta”.