Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni, aterrizaron ayer en Madrid y fueron recibidos por el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en el pabellón de Estado del aeropuerto de Barajas. La prensa y los fotógrafos centraron sus miradas en la ex modelo y cantante mientras ésta bajaba por la escalerilla del Airbus 319, momento en el que una periodista se atrevió a preguntarle desde la distancia y en perfecto francés cómo se encontraba. Bruni sorprendió a todos cuando respondió, sin inmutarse y con una amplia sonrisa, “no tengo el chichi pa ferias”.

Aunque el ministro Moratinos y quienes le acompañaban pudieron mantener el tipo ante la reacción chocante de la primera dama francesa, los periodistas estallaron en sonoras carcajadas que, afortunadamente, Sarkozy y Bruni interpretaron como una muestra de júbilo y buen humor.

Aprovechando la entrada de los Sarkozy en el coche oficial, Moratinos pudo esconderse unos segundos detrás de uno de los guardaespaldas para soltar también una sonora risotada y proseguir después con su cometido como si nada hubiera pasado.

“Sin duda alguien le ha jugado una mala pasada a Carla Bruni, que como es natural no tenía ni idea de lo que estaba diciendo en realidad. Como esto ha salido en la prensa, incluso en periódicos franceses, el responsable acabará pagando cara la bromita. Pero aparte de esto, como la intención es lo que cuenta, el incidente no afectará a las relaciones entre Francia y España, aunque parece que últimamente los franceses no están muy atinados en sus declaraciones” ha asegurado el experto en protocolo Joaquim Borràs aludiendo a las polémicas declaraciones de Nicolas Sarkozy en las que, supuestamente, tildaba a Zapatero de poco inteligente.

El segundo momento tenso del día se vivió pocas horas después en la Zarzuela, donde los Sarkozy acudieron al almuerzo privado con Don Juan Carlos y Doña Sofía. Antes de que entraran en el recinto, otro atrevido periodista no dudó en repetir en alto la pregunta clave: “Madame Bruni, comment allez vous?”. La cantante se limitó en esta ocasión a asentir con la cabeza, hecho que provocó entre la prensa un sonoro “¡Oooh!” a modo de lamento que, a su vez, hizo que su esposo Nicolas se girara hacia los periodistas y aclarara: “non, elle est bien, ça veut dire qu’elle est très bien” (“no, está bien, esto significa que está muy bien”). Y fue entonces cuando Carla Bruni remató: “no tengo el chichi pa farolillos”. El público aplaudió entonces entre saltos y carcajadas y el matrimonio francés prosiguió su camino visiblemente perturbado por la efusiva reacción de los medios españoles.