- La actualidad del mañana -
- La actualidad del mañana -

«Yo inspiré a los Teletubbies»

ENTREVISTA A TOBIAS TABB, ÍDOLO INFANTIL

Hace años sólo era un tipo de aspecto divertido, orondo y de amplia sonrisa. Sin embargo, desde que la BBC estrenó la serie infantil «Teletubbies» en 1997, es imposible no ver en él a uno de los cuatro monigotes protagonistas. «Según cómo me vista, soy Laa-Laa, Dipsy, Po… los hicieron clavados a mí, pero lo llevo bien». El parecido no es casual: uno de los creadores de la serie, Andrew Davenport, es vecino de Tabb y le pidió permiso para dibujar unos bocetos inspirados en su aspecto. «La gente se sorprende cuando me oye hablar correctamente. Esperan que sólo emita sonidos» explica divertido ese muñeco grandullón de carne y hueso.

Xavi Puig. ¿No le molestó que quisieran usarlo de modelo para crear unos monigotes infantiles?

Tobias Tabb. En absoluto. Me gusta mi aspecto, sé que soy divertido físicamente y no me molesta que otros sientan curiosidad, que me miren.

Me ocupo de guiar a los aviones en tierra, haciendo gestos. Los niños creen que soy un Teletubbie que les saluda

XP. Antes quizá le miraban, pero ahora los niños se lanzan a sus brazos.

TT. Me gustan los niños. Y es una suerte, porque imagínese si no. De todos modos, cuando no quiero líos voy en gabardina y paso desapercibido. Pero me gusta, me gusta ese juego. Según cómo me sienta, me visto de rojo, de amarillo o de verde… o ya me disfrazo completamente.

XP. ¿De lila no se viste? ¿Tiene que ver con que acusaran a Tinky Winky de ser algo así como un icono gay?

TT. En absoluto. No creo nada de eso. Es simplemente que no me gusta el lila y no abuso de él. No me favorece. Al personaje sí, pero a mí no me queda bien. Pero si me lo piden y estoy de humor, lo hago.

XP. Debe de ser objeto de todo tipo de bromas en el trabajo.

TT. Ni se lo imagina. Soy técnico de operaciones en el aeropuerto de Gatwick. Un «señalero», así nos llaman. Eso quiere decir que me ocupo de guiar a los aviones cuando están en tierra, haciendo gestos con esas señales luminosas. Los niños me ven desde la ventanilla y creen que soy un Teletubbie que les saluda. Es normal, pero es todo un espectáculo también. Agradable a ratos, sólo a ratos.

XP. ¿Y su esposa qué opina?

TT. Está resignada. Lo pasamos un poco mal cuando la serie estaba en su apogeo. Necesité tratamiento, veía cuestionada mi virilidad de algún modo. Mi psicoanalista aseguraba que me estaba alienando. «Estoy lobotubbizado, más bien» le decía yo. Mi esposa cree que sólo me ha tocado la parte negativa de la fama, pero yo no lo veo así.

Mi sobrino se parece bastante a mí pero le ha dado por vestir en plan gótico

XP. ¿No le han ofrecido papeles en televisión?

TT. Lo cierto es que una productora quiso hacer una película sobre un Teletubbie de carne y hueso, pero hubo problemas. Primero, por los derechos de imagen. Y, segundo, porque el director quería hacer algo así como una crítica a la sociedad globalizada, y aquello no había por donde cogerlo. «El Teletubbie es como el capital, es la mercancía capitalista» insistía. Yo no entendía a qué se refería. Nunca lo entendí.

XP. No tiene hijos. ¿Cree que si los tuviera les haría feliz tener a un padre Teletubbie?

TT. Yo quiero tenerlos, pero mi mujer tiene miedo. Cree que saldrían como yo y que en el colegio tendrían problemas. De hecho, un sobrino mío se parece bastante a mí pero le ha dado por vestir en plan gótico, ya sabe, lo que hacen los jóvenes, y no se le nota mucho. No es tan difícil disimularlo, aunque también es sano aceptar el propio aspecto. Además los Teletubbies son simpáticos, sería mucho peor que hubiera servido de modelo para los Gremlins o los Critters. Me contó un colega que la Disney usa a gente del Tercer Mundo para dibujar a los muñecos feos, así es improbable que les caigan demandas. Yo esto lo veo inmoral.

Tengo interés por lo social. Un poco como los Teletubbies, aunque ellos viven en una utopía

XP. Publicaron en un tabloide que estaba considerando la posibilidad de entrar en política.

TT. Se me pasó por la cabeza, pero me lo desaconsejaron. Es un ámbito en el que reinan aún muchos prejuicios. Y yo soy carne de prejuicios. Pero sí tengo un interés por lo social. Un poco como los Teletubbies también, aunque ellos viven en una utopía.

Aunque se muestra conforme con las luces y las sombras de su condición física, duda cuando se le pregunta si prestaría de nuevo su imagen a la serie infantil en el caso de que volviera atrás en el tiempo. «Probablemente no lo haría, es mucha responsabilidad y cuando acepté no sabía que tendría tanta repercusión. A veces siento que me he convertido en pieza de museo. Soy como un David de Michelangelo, pero gordito y afelpado».

Tú haces posible la Verdad

Sin ti, el periodismo del mañana es imposible. Nuestros suscriptores nos permiten seguir ofreciendo el mejor periodismo libre de presiones y banners publicitarios.

Últimas publicaciones