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Un semáforo gigante en Moscú indicará el estado de ánimo de Putin

"Si él está rabioso es porque Rusia tiene problemas", dice el gobierno

Vladímir Putin, primer ministro de Rusia, ha decidido instalar un semáforo de 400 metros de alto en el centro de Moscú que indicará en tiempo real si el mandatario está o no de buen humor. «La luz verde querrá decir que estoy contento, apaciguado. El ámbar, que estoy tirando a mosqueado por ciertos asuntos. Y el rojo se encenderá esperemos que excepcionalmente, cuando esté rabioso. Ya han instalado en mi escritorio tres botones que accionarán las luces, y también las podré ir cambiando desde mi Blackberry» ha explicado el propio Putin. La intención del gobierno es que la población «viva en tiempo real el pulso anímico no sólo del presidente como persona sino también como figura política, entendiendo que su estado de ánimo es también en gran medida el estado de ánimo de la nación. Si él está rabioso es porque Rusia tiene problemas. Rompemos con el semáforo la opacidad que a veces enturbia el vínculo entre el ciudadano y el poder» ha argumentado Dimitri Peskov, portavoz del gobierno.

En España, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha asegurado que «aunque la intención de ganar en transparencia es valiosa, gastar tanto dinero en un artefacto de esta envergadura en los tiempos que corren no es la mejor de las decisiones. Creo que es mucho más sensato crearse una cuenta en Facebook, agregarse a todos los ciudadanos e ir especificando el estado de ánimo no sólo con luces, sino con breves descripciones cualitativas. Yo me di de alta hace dos meses y, aunque de momento no me agrega nadie, está bien que la gente sepa que estoy allí para cuando lo necesiten».

De momento, el semáforo de Putin, aunque está aún en periodo de pruebas, se mantiene permanentemente en ámbar porque, según el presidente, «no es que sea un amargado pero siempre hay algo que me pone nervioso. A veces cuando estoy con mi mujer le doy al verde, pero sólo un par de segundos. Hay que estar atento para percatarse del cambio, enseguida vuelvo al ámbar». Más alto que la Torre Eiffel, el dispositivo es visible desde prácticamente todos los rincones de la capital rusa, y se ha instalado también una webcam para que se pueda consultar su estado a través de Internet.