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Un autobús escolar choca contra una gasolinera y los niños «quieren repetir»

El accidente ha provocado una enorme explosión

Los chicos desafiando el peligro.
«Los niños a estas edades tienen una entereza increíble, pueden afrontar sucesos como este mejor que algunos adultos; de todos modos intentaremos hacerles superar el mal trago lo mejor que podamos» dice una de las profesoras. Sin embargo, los niños no parece que tengan ningún mal trago que superar. «Ha sido un pasote, a Laura le han saltado los aparatos de los dientes» le cuenta Fermín B. a Juan S., su compañero de pupitre. «Íbamos tope de rápido porque le decíamos al conductor que adelantara a todos los coches blancos» -dice Juan mientras se come un bocadillo de mortadela- «y entonces bum, contra unos coches. Bum, la gasolinera. ¡Impactrueno! Y nos hemos metido en el túnel ese de lavar…» Fermín le tapa la boca a Juan, que no le ha dejado contar lo mejor. «Y nos ha entrado agua por las ventanillas, y la Lisa, que se come los mocos, ha dicho yupi, y todos yupiiii. Ha sido bestial. Yo me he tragado el chicle. Luego nos hemos parado y el cielo estaba lleno de humo y el conductor ha dicho ‘la hostia puta’, y nos hemos puesto a correr de un lado a otro del autocar para volcarlo como en Piratas del Caribe». Tras decir esto, Juan y Fermín se han unido al grupo de niños que estaba intentando empujar al conductor de vuelta al autobús aprovechando que la profesora estaba siendo atendida por el Samur a causa de un ataque de ansiedad.

«Es necesario hacer ver a estos niños de tan corta edad que lo que les ha pasado es realmente grave» comenta Jacinta García, psicóloga infantil. «En el accidente se han visto implicadas muchas personas que están vivas de milagro. El hecho de que crean que esto es un divertimento y que, incluso, quieran repetir, nos muestra una respuesta emocional distorsionada». Mientras la psicóloga declara ante los medios, unos niños a lo lejos intentan arrojarse unos a otros al fuego. «¡Sacadles de allí!» grita un agente de la Guardia Civil. «No me toques, melón, que soy de Lavapiés» replica una de las criaturas. «Es imprescindible hacerles entender que lo de hoy ha sido una situación de intenso peligro» insiste Jacinta García. «Es probable que la única manera de hacerles reaccionar sea, efectivamente, repetir el accidente tal y como piden. Pero esta vez con heridos, al menos con alguna contusión. Estamos convenciendo a los padres para que firmen la autorización. El apoyo de los pequeños ya lo tenemos».