Dos aspirantes comprueban el poder de la lógica.

Dos aspirantes comprueban el poder de la lógica.
Los incidentes protagonizados por porteros de discoteca que han ido salpicando en los últimos años las páginas de sucesos han motivado que, finalmente, se haya decidido renovar la normativa de seguridad. A partir de la semana que viene, cuando una persona tenga que ser expulsada de un local, el portero sólo podrá usar “argumentos racionales y la lógica deductiva” o, como último recurso, “los sofismas y las citas célebres” para terminar de convencer a quienes se resistan a ser desalojados. Ayer la Comunidad de Madrid convocó un examen para expedir los certificados de racionalidad que “harán posible a los aspirantes trabajar en un sector que, hasta ahora, se resistía a ser conquistado por el diálogo argumentado” ha explicado Francisco Granados, responsable de redactar la nueva normativa.

Un total de casi 3.000 aspirantes se presentó al examen de ayer, para el que era necesario llevar el DNI, el carné de conducir o la tarjeta de residencia de extranjeros y un lápiz negro del número 2. También se permitía llevar apuntes y libros. Al menos dos mil candidatos trabajan actualmente como porteros de discoteca, aunque se sospecha que son los que más difícilmente se harán con el certificado. El resto lo conformaban licenciados universitarios, especialmente filósofos, que han visto en esta renovación de la normativa una salida laboral para su carrera.

Jordi, tímido licenciado en Filosofía, sale muy optimista del recinto habilitado para el examen. “Creo que ha llegado una nueva era en los servicios de seguridad y esto es la oportunidad que estaba esperando. He sido miembro de grupos de debate, así que creo que en la puerta de una discoteca no tendré ningún problema para destrozar y humillar al personal con mis lúcidos y punzantes argumentos. Me sé de memoria como doscientas citas de Nietzsche”, comenta.

Por el contrario, Antonio, que es actualmente el portero de la discoteca “Sonrisa’s” y cuyos bíceps son más grandes que el cráneo de Jordi, no cree que la prueba le haya ido muy bien. “Me lo he comido”, confiesa cuando se le ha preguntado cómo ha reaccionado al ver las preguntas del examen.

Desde el pasado enero, en el bar de copas “Mojo’s” se ha llevado a cabo una prueba piloto para comprobar la eficacia de la lógica en la labor de los porteros. “El otro día había un grupo de chicos violentos que molestaba a los demás y tomaba drogas. El portero, que no tiene carrera ni nada pero se apuntó a uno de los cursillos sobre racionalidad y resolución de conflictos que la Comunidad de Madrid ha promovido, usó el clásico dilema del prisionero para demostrarles que su comportamiento caía en graves contradicciones lógicas”, comenta el gerente del local. “Uno de ellos se puso a llorar y pidió clemencia, pero el portero fue implacable”.

El examen consta de dos pruebas, una de análisis de lógica proposicional y otra consistente en un ensayo de opinión sobre “Nietzsche y la pérdida de valores de la cultura Occidental” y “El imperativo categórico en la ética kantiana”. Los resultados se publicarán el jueves.