Rajoy en su acalorada intervención en el Congreso.
“Me pregunto si eso de la democracia pilindra es una versión modernizada de la democracia orgánica que había en tiempos del Régimen” ironizó la socialista María Teresa Fernández de la Vega. “Parece que la burla y el desprecio son los únicos recursos que tiene el gobierno para rebatir ideas que ni siquiera comprende” contraatacó Soraya Sáenz de Santamaría. “El término ‘pilindra’ viene del griego ‘philindros’ y es un modo de referirse a la democracia de las apariencias” aclaró la portavoz popular. Gaspar Llamazares, diputado de Izquierda Unida, puso más leña al fuego asegurando que había estudiado griego y que no le convencía la aclaración etimológica de los populares: “yo creo más bien que la pilindra es una jota aragonesa, aunque lo más probable es que sea un balbuceo ininteligible que no deberíamos estar comentando aquí. Es increíble que hagan así el ridículo para no contradecir a sus viejas glorias”.

Al término del pleno del Congreso, Alberto Ruíz Gallardón justificó la polémica afirmando que “las reflexiones de Manuel Fraga no nos dejan nunca indiferentes, especialmente porque señalan las debilidades de muchos. Don Manuel es como un volcán que de vez en cuando entra en erupción haciendo tambalear a quienes se dan por aludidos. Está claro que la democracia pilindra, venga o no venga del griego, ya suena a algo endeble y de cara a la palestra. Cuadra perfectamente con la estrategia que ha seguido el gobierno para justificarse ante la chapuza de la retirada de las tropas”.