Un desgraciado accidente causó ayer varios heridos en las inmediaciones del edificio histórico de la Universidad de Barcelona. Un grupo de estudiantes contrarios al plan de Bolonia salía del recinto para diseñar sus propuestas bajo la calidez del sol cuando se topó de improviso con una patrulla de los Mossos d’Esquadra que realizaba un reconocimiento rutinario. Ambos grupos iban pensando en lo suyo, por lo que no pudieron evitar un fuerte choque frontal. Los uniformes policiales protegieron a los agentes, pero algunos estudiantes necesitaron asistencia. “Los propios Mossos nos ayudaron a levantarnos y preguntaron si estábamos bien. Fue más el susto que otra cosa. Dentro de la desgracia, tuvimos la suerte de chocar contra policías, que saben cómo ayudar en casos así” declara uno de los alumnos accidentados. “No saben cómo agradecerlo, se han ofrecido a fotocopiarnos apuntes de lo que queramos. Pero estamos para eso, de hecho deberíamos haber ido con más cuidado” reconoce uno de los agentes.

Muchos querían levantarse por sí mismos para no molestar.
Un testigo del choque relata lo ocurrido con crudo realismo: “estaba sentado en un banco justo delante del edificio de la universidad y entonces les vi salir. Iban distraídos, hablando entre ellos, cuando en aquel momento vi que también doblaban la esquina varios Mossos. Como van con esos cascos negros, imagino que su visión es limitada. Se iban aproximando cada vez más y lo vi venir. Me levanté y grité, pero no llegué a tiempo. Chocaron entre sí y muchos cayeron al suelo. Primero se quedaron todos aturdidos, uno de los alumnos sólo pudo decir ‘ay, perdón’, y se desmayó. Pero los policías actuaron rápidamente. Incluso se acercaron a mí, que soy ya mayor, por si la visión del accidente me había afectado”.

Josep Vicent, catedrático de Psicología de la Universidad de Barcelona, acudió también al lugar del accidente para ofrecer asistencia y explicó que los choques frontales entre multitudes no son frecuentes pero sí están descritos. “Es lo típico que pasa a veces cuando vas por la calle, te topas con alguien y los dos hacéis el ademán de ir a la derecha, después a la izquierda, y tenéis que parar para aclarar por dónde va cada uno. Si esto lo traspasas a nivel colectivo, la situación es mucho más aparatosa. De hecho, así nació el fútbol”, explica Vicent.

Después del incidente, estudiantes y policías se despidieron e intercambiaron teléfonos.
Después del incidente, estudiantes y policías se despidieron e intercambiaron teléfonos.
Adrià Castellví, portavoz del Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), ha afirmado que “en casos como este, en los que ves que la vida humana pende de un hilo, aprendes a relativizar problemáticas como la del plan de Bolonia. Nada es tan importante, si se piensa bien. Y también debo decir que hoy los Mossos han impartido una lección de educación y respeto que difícilmente se nos hubiera enseñado en la universidad”.