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El paro hace que gente normal se apunte al Ejército

“Me enorgullece su fervor patriótico”, asegura un general

Los entrenamientos son devastadores para los nuevos.

«Hacía tiempo que no veía tal muestra de valentía y entrega entre los jóvenes» admite el veterano general Padilla con brillo en los ojos. «Nos llenamos la boca hablando de pérdida del sentimiento nacional y sin embargo este aluvión de solicitudes para alistarse sólo puede deberse a un renacido interés por la disciplina, la obediencia y el deber a la patria. En mis cincuenta años de servicio es la primera vez que veo tal fervor”. Sin embargo, no todos son de la opinión del general. Entre los altos mandos se sospecha que los nuevos reclutas podrían haber ingresado en el Ejército para conseguir un trabajo y no por el orgullo de representar a su país ante una posible contienda. «Estudié ingeniería informática e hice un máster en Tokyo sobre ‘cloud computing’ y ‘web 2.0’ con la intención… de acabar aquí» comenta José, de 32 años, mientras recoge su uniforme ante la atenta mirada de sus nuevos superiores. Luego arranca a llorar, embriagado de emoción: «mis padres me registraron sin consultarme», confiesa henchido de patriotismo.

 

«No tuvimos elección» dicen los padres de Marta, licenciada en Filosofía, en Antropología y Doctora en Intervencionismo Cultural. «No es que sea una mala hija, pero claro, sin trabajo y tal como pintaba el asunto… Le dijimos que era el momento de que se buscara la vida por sí misma». Marta, que ingresó en el Ejército de Aire la semana pasada, cree que sus padres han actuado de forma precipitada. “Pedí una beca y me la denegaron, estuve opositando durante años y no conseguí ninguna plaza, pedí la ayuda para la emancipación pero como no tengo trabajo no puedo acceder… Esto era lo único a lo que me podía agarrar».

 

Los reclutas se entrenan con un ahínco inusitado.

Pese al derrotismo de los nuevos reclutas y a la desconfianza de la mayoría de altos cargos, el general Padilla parece ajeno a los problemas económicos que han motivado los nuevos alistamientos y cree que amanece un nuevo día para el Ejército español: «sé que suena ingenuo, pero algunos estamos tan motivados con los nuevos reclutas que creemos que, quién sabe, quizá podamos recuperar algunas de las colonias. Oficialmente, seguimos en guerra con Estados Unidos por lo de Cuba y Filipinas, así que no sé, no sé… No quiero adelantarme, pero esto puede ser muy grande, muy grande» exclama mientras observa las colas de las oficinas de reclutamiento. «Los americanos seguirán superándonos en número, pero tienen una dificultad insalvable. No son españoles. No son españoles, coño».

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