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Coronarán la Sagrada Familia con un «troll» de 100 metros

Las obras finalizarán en 2010

El célebre templo de Gaudí era la asignatura pendiente de la ciudad de Barcelona. El Ajuntament y la Generalitat nunca habían hecho nada por finalizar las obras, que han avanzado con silenciosa parsimonia ante la ausencia de debate pese a que no son pocos los ciudadanos que, en ocasiones, han levantado su voz en contra de lo que consideran una amenaza estética para la ciudad del «disseny», un despilfarro de suelo urbanizable y un nuevo símbolo del poder eclesiástico. La catedral es ya impresionante, pero según Gaudí debería serlo mucho más. Las torres actuales son las más pequeñas de todas en su proyecto inicial, que contempla la construcción de un total de 18 torres, la más alta de las cuales es un cimborrio de 170 metros. «Es evidente que el proyecto de Gaudí es muy ambicioso, y no podemos esperar cinco o seis décadas en acabarlo; había que buscar algo que conservara el espíritu de Gaudí pero que, a la vez, nos permitiera inaugurar el templo en dos o tres años» comenta Jordi Hereu, alcalde de Barcelona. «Creemos que el ‘troll’ responde perfectamente a lo que necesitábamos. Además, como es de plástico y resulta muy ligero, no perjudicará las obras del túnel del AVE».

«La obra de Gaudí respira naturaleza. Dragones, setas, motivos zoomórficos… ¿Y qué puede representar mejor ese vínculo con lo natural que un duendecillo de plástico?» comenta Jordi Rogent, responsable municipal del patrimonio arquitectónico de la ciudad. «Modificará para siempre el horizonte nocturno barcelonés: el pelo se enciende por la noche en un estallido multicolor». Las actuales obras del templo se interrumpirán en mayo para habilitar los soportes para el ‘troll’, que será colocado a principios del año siguiente. Se prevé que las obras tengan un coste de treinta millones de euros, un presupuesto muy inferior al que supondría el proyecto original del arquitecto catalán. «Vamos a situarnos en la vanguardia de la arquitectura, no sólo pensamos que Gaudí se sentiría orgulloso sino que este proyecto es una hipótesis de lo que posiblemente él hubiera hecho si hubiera tenido la tecnología actual a su alcance. A las doce de la noche, el ‘troll’ emitirá un chillido», explica Rogent.

Así será el nuevo "skyline" de Barcelona.
Así lucirá la Barcelona nocturna.

La propuesta, que fue anunciada ayer por la tarde en una rueda de prensa, no horroriza pero tampoco entusiasma a unos ciudadanos, acostumbrados desde las Olimpiadas a los vistosos proyectos arquitectónicos de la ciudad. «¿Un ‘troll’ de cien metros? Sí, hombre, sí, lo que quieran. A mí ya me da igual» dice Dolors, de 50 años. «Bueno, así esto terminará de una vez y además es como muy de Gaudí, le pega» reflexiona Sergio, que vive a pocos metros del templo. «Quizá así dejen de venir turistas», añade con un optimismo que tampoco oculta el propio Hereu: «la torre Agbar fue bautizada con nombres malsonantes, pero pronto se ganó el corazón de los ciudadanos. Creo que volverá a suceder lo mismo en esta ocasión».