Los delincuentes se han manifestado con sus familias.

Más de 2.000 jueces secundaron la huelga convocada ayer en todo el país para reclamar mejoras estructurales en la Administración de Justicia. El paro, excepcional en la historia de España, suscitó muchos recelos y fue tildado de inadmisible por parte del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. Esta huelga, sin embargo, se ha visto eclipsada hoy por la reacción imprevista del gremio de delincuentes comunes de España, que ha decidido también cesar completamente sus actividades. “Esto anula del todo el efecto de la huelga de jueces, elimina toda la presión que queríamos ejercer y es un acto vil e insolidario muy propio de vulgares rateros” declara Antonio Viejo, magistrado de la Asociación “Francisco de Vitoria”. Andoni Palsac, presidente de la Asociación Española de Víctimas del Código Penal (AEVCP), defiende la postura de los delincuentes comunes: “estamos hartos de que todo el mundo reclame sus derechos y nosotros estemos relegados a la cuneta de la sociedad. Si los jueces creen que no pueden trabajar así, que se pongan en nuestra piel y padezcan el constante intrusismo laboral, los insultos y la invisibilidad mediática. Todo el mundo conoce al juez Garzón. En cambio nosotros no tenemos a quien nos represente. Mis hijos no saben quién es El Vaquilla. Los jueces y toda la sociedad debe entender que no hay justicia sin crimen, y no hay crimen sin respeto por el criminal.” Palsac ha ahondado en su postura en una entrevista telefónica que reproducimos a continuación.

Xavi Puig. ¿Cuáles son sus principales reivindicaciones?

Andoni Palsac. Más que reivindicar, constatamos la progresiva y alarmante desaparición del delincuente común español. La autorregulación fracasa y el intrusismo es el pan de cada día. 

XP. ¿Quién ejerce ese intrusismo según ustedes?

AP. Últimamente, los políticos. No hay más que ver lo que ocurre en el PP. Ahora chorizo es cualquiera. Incluso gente que no pisa la calle, que lleva chófer. El delincuente de guante blanco, totalmente burocratizado, se está cargando la tradición y la artesanía del crimen. Aparte de las mafias del Este y todo eso, a las que yo respeto porque son más puras, más primitivas, existe en la sociedad una tendencia a considerar delincuente a todo el mundo. Y eso afecta a la autoestima de quienes nos dedicamos a esto por vocación. Con la operación Guateque, por ejemplo, fueron a prisión personas que realmente no lo merecían. Eran puros burócratas que pueden dedicarse a la corrupción como pueden montar una red de trata de blancas. Que esa es otra: hoy todo el mundo sabe hacer de todo, no hay especialistas. Y estamos desprotegidos ante esta situación.

Actualmente, el delincuente común es el menos común de los delincuentes.

XP. De todos modos, la esencia de su trabajo ya implica ejercer en la sombra.

AP. Eso también se lo podría decir a un detective privado, o a un policía de la secreta. Pero eso no justifica la desprotección laboral y el desprestigio. Y además de la falta de regulación, hay un problema de alcance social. Hace unos años los criminales morían a cuchilladas, o por disparos en la cabeza, como debe ser. Ahora el sobrepeso es la gran preocupación. ¿Por qué? Pues porque el delincuente actual es sedentario. Vive de la estafa en internet, del delito informático. El delincuente común es el menos común de los delincuentes.

XP. ¿La tecnología ha provocado, pues, muchos de estos cambios?

AP. La industria del ocio en general. Los videojuegos banalizan la delincuencia. Dan a entender que asesinar a alguien a patadas es baladí, que es algo que puede hacer cualquiera. Y no. Un delincuente tiene que empezar desde abajo, robando la cartera a los viejos y todo eso, hasta que se asimila la mecánica del negocio y se interioriza la violencia. Ahora todos los chavales que empiezan quieren empezar desde arriba, a lo grande, con tiroteos y palizas, y luego pasa lo que pasa, se hacen chapuzas.

XP. Aumentan, sin embargo, las violaciones, que es un delito tradicional…

AP. Sí, pero fíjese en el tipo de violaciones. Son violaciones químicas: drogan a la víctima y a partir de ahí todo es cuesta abajo. Cuando digo que se ha perdido la artesanía me refiero a eso precisamente. Es la lógica del hiperconsumo. Se quiere todo rápido y fácil. No se valora el esfuerzo, sólo importa el destino y no se considera el trayecto, que en el fondo es lo que da sentido a todo.

Los videojuegos dan a entender que asesinar a alguien a patadas es algo que puede hacer cualquiera. Y no.

XP. Y el Estado no ayuda…

AP. El Estado no ha ayudado nunca. El Constitucional, por ejemplo, aprobó que los delitos de violencia de género cometidos por mujeres se penalizaran menos que si los comete un hombre.

XP. Bueno, es una medida destinada a que ambos sexos peguen por igual.

AP. Claro, pero eso es no entender la esencia de la delincuencia. El incentivo es la pena. Si se rebaja la pena, se rebaja el incentivo. Con esto no harán más que desmotivar a las mujeres, que optarán por otros ámbitos en los que se las tome más en serio.

XP. ¿Cuánto tiempo piensan seguir con la huelga?

AP. Esperaremos a que se desconvoque la de los jueces. Y a partir de ahí, hablamos. De todos modos, estamos respetando los servicios mínimos.

XP. Pero hay piquetes. Esta mañana en algunas paradas de metro de Madrid no dejaban entrar a carteristas. Ha habido situaciones tensas.

AP. Bueno, es inevitable, en todas las huelgas pasa eso. Y entre delincuentes, las cosas se solucionan a hostias, si me permite la expresión. Aunque cada vez menos porque, como le digo, se está perdiendo el oficio.