“Los manuales de psicología tradicionales repiten siempre la misma cantinela: el adolescente está configurando su propia identidad y reclama su lugar en el mundo oponiéndose al criterio paterno y, en general, a todo aquello que le determina. A esto hay que responder: “pamplinas, el adolescente quiere beber, hacer el amor, tener dinero y, casi siempre, alcanzar rápidamente la fama. Como en la psicología tradicional, se trata aquí de facilitar la consecución de su meta, porque la felicidad es precisamente el hecho de poder vivir de acuerdo con las propias aspiraciones””. Este fragmento de “Toma el dinero y calla” resume perfectamente la tesis general que defiende ahora Fernando Bríos (Toledo, 1968), quien sigue luchando para romper prejuicios que, asegura, “no tienen su origen en la ciencia de la conducta sino en postulados religiosos o culturales que no siempre afloran”.

El polémico autor de "Toma el dinero y calla".

Xavi Puig. Muchos le acusan de no entender que la felicidad es la superación de los propios límites y no el hecho de encontrarse un camino llano y sin contrariedades.

Fernando Bríos. Porque son muchos los que viven bajo el yugo del cristianismo que, como apuntó Nietzsche, confunde la plenitud con el sufrimiento inútil. Yo no niego que la felicidad sea superar los límites. Por eso defiendo que si el límite de tu hijo es el dinero, lo que hay que hacer es solucionar eso.

XP. ¿Y por qué no dejar que sea el propio adolescente quien se esfuerce para conseguir lo que desea?

FB. ¿Y por qué no me preparo yo mismo este café que le he pedido al camarero? Pues porque ya que está él aquí, cobra por ello y es su responsabilidad, vamos a dejar que lo haga por mí. También es responsabilidad de un padre la plenitud de su hijo. ¿Para qué hacerle sufrir? ¿Porque nos tocó sufrir a nosotros? ¿No es eso crueldad disfrazada de paternalismo?

Si el límite de tu hijo es el dinero, hay que solucionar eso

XP. ¿No generamos con eso inútiles funcionales? ¿Parásitos?

FB. Aunque el concepto de parásito esté preñado de ideas preconcebidas, de ideas culturales que no se han revisado, basta con acudir a la biología, que por ser ciencia no admite juicios morales ni opiniones, para darse cuenta de que no hay nada malo en un parásito. Al contrario, los parásitos cumplen su función. ¿O me está diciendo que un padre no es feliz cuando su hijo consigue lo que quiere gracias a su intervención? ¿No es eso lo que nos hace felices el Día de Reyes?

XP. ¿Propone, pues, una infantilización de la sociedad?

FB. Los niños no entienden de hipocresías. Y eso es lo que me interesa de ellos.

XP. Pero también son incapaces de afrontar adversidades y, por lo tanto, de subsistir por sí mismos, pues dependen siempre de otros.

FB. No se ofenda, pero lo que acaba de decir es una tontería. ¿Me está diciendo que los niños no son capaces de subsistir? ¿Es que acaso no lo hizo usted? Cuando un bebé llora manifiesta un malestar y sus padres, que por suerte le dan el biberón para no putearle, permiten que no muera de hambre. Lo fuerte realmente es que cuando a ese mismo niño le sale acné, resulta que hay que hacerle sufrir para que aprenda. ¿Para que aprenda qué?

XP. ¿Y qué ocurre cuando nuestros padres ya no pueden ocuparse de nosotros?

FB. ¿Le suena la palabra “matrimonio”?

XP. ¿Insinúa que la pareja es el sustituto de la figura paterna?

FB. Todo ser querido, sea padre, madre, amigo o amante, satisface nuestras necesidades. Y como estamos satisfechos, también estamos en disposición de satisfacer a los demás. Y deje que le diga otra cosa: depender de alguien o de algo no es bueno ni es malo, es un hecho. Pretender la autosuficiencia es ser soberbio, es lo que pretenden quienes creen que existe Dios y, encima, quieren ser como Él.

Depender de alguien no es bueno ni malo. Pretender la autosuficiencia es ser soberbio

XP. Volviendo a lo práctico: si le doy dinero a mi hijo y se lo consiento todo, ¿no habrá problemas en un futuro?

FB. Ningún adolescente es problemático si se le da dinero. Se lo puedo asegurar. Se les dibuja una amplia sonrisa en la cara.

XP. ¿Y si me pide unos cuantos gramos de heroína?

FB. Puedo darle un par o tres de teléfonos.

XP. Está siendo usted muy cínico.

FB. En serio, tengo un par de teléfonos. A ver, deje que mire.

XP. No se moleste, era sólo un ejemplo, además yo no tengo hijos.

FB. No importa, para usted. A ver, apunte, por favor. Seis cero nueve…

XP. Insisto, no necesito esos teléfonos.

FB. Bueno, entiendo que ahora, a media entrevista, no quiera usted…

XP. Le digo que no quiero que me dé ningún teléfono, ni ahora ni después.

FB. Se los daré igualmente, yo se los dejo aquí en el bolsillo y usted, tranquilamente…

XP. Déjeme, le he dicho que no.

FB. Por e-mail. Se los paso por e-mail mejor.

XP. Haga lo que le dé la gana.

FB. Mire, haremos una cosa: se los apunto en la primera página de mi libro.

XP. Pues apúntelos si así se queda tranquilo.

FB. Exacto, de eso se trata. ¿Lo ve? Su rigidez le estaba situando en un contexto frustrante, de infelicidad. Y ahora usted deja que le facilite estos teléfonos y respira aliviado porque ha superado con éxito la situación. Mi libro trata justamente de eso.