El centro está ubicado en uno de los mejores barrios de Madrid.

La medida se ha tomado por razones estrictamente monetarias: “no podíamos seguir pagando el alquiler del edificio de la calle Téllez y en El Corte Inglés se nos ofrecían condiciones muy buenas” ha asegurado Ángel Pérez, portavoz de IU en Madrid. El cambio, sin embargo, ha provocado un auténtico cisma en el seno del partido porque muchos de sus integrantes creen que la tercera planta de El Corte Inglés de la calle Serrano -que actualmente albergaba ropa para jóvenes, niños y bebés- representa todo lo que su ideología combate. “Hace unos días apoyábamos el régimen cubano junto a ocho mil personas y ahora estaremos trabajando en la cuna del consumismo y al lado de una tienda de Nespresso. Simplemente, no nos lo podemos permitir” sostiene un militante que ha querido mantener el anonimato.

Cayo Lara, coordinador general del partido, defiende el traslado: “no se practica mejor el comunismo predicando debajo de un puente. Además, la situación nos da más oportunidades para ejercer la militancia con eficacia. No hay más que pasearse por las instalaciones del centro y mirar fijamente a esas personas sedientas de capitalismo para hacer que se percaten de que lo suyo es obsceno. Esta mañana una señora ha arrojado contra mí un pack de calcetines y se ha ido avergonzada. Cuando en vez de marcharse por la puerta decidan subir a la tercera planta para interesarse por nuestro programa, estaremos en el buen camino”. Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés, asegura que la presencia de Izquierda Unida en uno de sus centros no afectará a las ventas: “al contrario, ahora ofrecemos cortinas, colgantes, Corn Flakes y comunistas” ha ironizado. Mariano Rajoy tampoco ha podido evitar el sarcasmo: “creo que en este establecimiento venden esos pantalones de deporte que lleva siempre Fidel Castro, todo son ventajas para ellos”.