Irene S.

“El puerro es mi vida” declara Irene S., periodista freelance y vegetariana desde hace ocho años. “Descubrí la felicidad de los vegetarianos cuando fui a estudiar a Australia y conviví con una familia que sólo comía puerros y acelgas fritas. Parece excéntrico, pero la plenitud del alma también es algo poco común”. Irene sólo tiene elogios para el puerro: “sigo buscando al puerro ideal, pero disfruto con cada uno de los puerros que aparece en mi vida. Forman parte de mí, los siento dentro, me llenan toda”. Una investigación de la universidad de Manchester -lugar donde nació la primera sociedad vegetariana en 1847- ha revelado que los vegetarianos sufren sin saberlo el control de algunas verduras, que los manipulan y se apoderan de su voluntad.

“Lo que hasta ahora se percibía como un acto libre, en realidad es una desviación fisiológica y afecta a determinados organismos que, incapaces de procesar correctamente la clorofila, se rinden a ella” explica el doctor Sherl, responsable del estudio. Irene S., presunta afectada por dicha patología, no reconocerá nunca el problema: “es triste que hagan con nosotros lo mismo que se hizo en su momento con los homosexuales. Dentro de poco querrán someternos a tratamientos de choque. No vamos a tolerarlo. Además contamos con el apoyo de todas las verduras y hortalizas”. El respaldo científico puede permitir, sin embargo, que se acabe prohibiendo el vegetarianismo, cosa que sin duda levantaría polémica y podría dar pie al tráfico ilegal de verduras en el mercado negro.

El vegetarianismo puede sumarse a otras reivindicaciones legítimas.
El vegetarianismo puede sumarse a otras reivindicaciones legítimas.

“Es importante tratar con respeto al vegetariano. Dejar que se exprese, no llevarle la contraria. La hostilidad va en su contra. Algunos se ponen agresivos cuando se les habla de dietas alternativas a la suya, es un tema que no hay que tocar en su presencia. Por el momento no existe tratamiento, pero sabemos que hay que enfrentarse al problema con apoyo psicológico, igual que se hace con los miembros de una secta o con cualquier adicto” afirma Sherl, quien recomienda que se habiliten centros de desintoxicación. En España, el ministro de Sanidad, Bernat Soria, ha aplaudido la iniciativa e incluso ha reconocido que el tema le toca de cerca: “mi primera novia del instituto me abandonó por una menestra” ha declarado.