“Como todos sabemos, Teruel no existe. Es muy difícil limpiar de corrupción un lugar que ni siquiera es real”, admitía un portavoz de la Agencia Tributaria esta misma mañana, tras conocerse los millonarios desfalcos monetarios que la alcaldesa de Teruel habría realizado, presuntamente, durante más de cuatro años en esta localidad ficticia de Aragón.

La alcaldesa, pese a que tampoco existe, podría haberse apropiado ilícitamente de hasta 26 millones de euros que, presumiblemente, tampoco existirían. “Son cifras que, aunque no existan, demuestran que la corrupción había infestado el ayuntamiento de la ciudad, que claro, tampoco existe”, explicaban fuentes policiales encargadas de la operación. “No es que no encontremos pruebas, es que no existen”, reiteraban.

Al conocer la noticia, los turolenses no han ocultado su rabia y su indignación. “Tiene suerte de que yo tampoco exista porque si no le partía la cara”, aseguraba esta mañana una vecina de la ciudad.

La inexistente Asamblea ciudadana de Teruel ha convocado una manifestación el viernes a las ocho de la tarde frente al también inexistente Ayuntamiento de Teruel bajo el lema “No existimos pero no nos rendimos”.