David Wallace McAllister desapareció el 6 de octubre de 2011, cuando contaba tan sólo con un año de edad. Sus padres, dos turistas ingleses que se encontraban en España de vacaciones, le perdieron la pista en una calle muy transitada del centro de Madrid y no habían vuelto a saber de él. El pasado 2 de enero de este año, un grupo de policías lo encontró en un “showroom” de la capital rodeado de blogueras de moda.

Según los testigos, las jóvenes lo adoptaron y lo criaron durante estos cinco años, alimentándolo exclusivamente con “cupcakes”, “smoothies” y aperitivos de eventos de moda, siguiendo así los valores y las costumbres de esta tribu urbana. Aunque no sabía apenas escribir, contaba ya con más de 1500 “followers” cuando fue rescatado.

“El niño no se expresa con normalidad porque no ha adquirido las herramientas del lenguaje común. En cambio, sí repite frases con muchos anglicismos sobre nuevas tendencias en moda ‘denim’, el regreso de los tirantes o sobre lo mal que combinan los tacones con los pantalones ‘regular fit’”, cuenta el Sargento Mariñas, responsable del rescate del pequeño. “Lo encontramos en un estado deplorable: lo habían vestido como a un auténtico gilipollas: iba con pantalones pitillo arremangados, camisa de leñador y pajarita”, asegura el agente.

La Policía pudo localizar a David por la IP del ordenador desde el que actualizaba su propio blog, titulado “Lost in Madrid fashion and trendy tendencies”, en el que hablaba de moda y últimas tendencias imitando a su grupo de madres adoptivas.

“Separarlo de las blogueras fue lo más duro. Lo defendían como a uno más de la manada y toda la comunidad de ‘followers’ amenazaba con ‘blocks’ y ‘reports’ si se lo arrebatábamos”, dice Mariñas. “En el ‘showroom’ nos atacaron con sus bolsos acolchados de Mango y nos lanzaron café hirviendo del Starbucks. Alguna incluso nos tiró a la cabeza su MacBook Air” asegura traumatizado el agente. “Tuvimos que lanzarles un ejemplar del SModa para distraer su atención y poder hacernos con el crío”, añade.

David, quien ha definido la experiencia con las blogueras como “una cosita muy cuqui”, ya se ha reunido en Inglaterra con sus padres biológicos. Rotativos de varios países se hacían eco de las primeras palabras que el niño dijo a sus progenitores en el reencuentro: “Estáis monísimos con ese ‘outfit’ tan ‘casual’”. Los padres, muy afectados, esperan que la criatura aprenda a hablar y a comportarse con normalidad, aunque asumen que el proceso será muy lento.