El Ministerio de Educación ha anunciado este mediodía que, a partir de mañana, los niños podrán usar el móvil en clase, aunque solo para llamar a la ambulancia cuando sufran un golpe de calor. En lugar de requisarse los aparatos, los alumnos podrán acceder con ellos al aula y utilizarlos para llamar al 061 cuando estén a punto de desfallecer por las elevadas temperaturas.
Los alumnos que empleen el teléfono para cualquier otra cosa, ya sea pedir socorro a sus padres, llamar a amigos para que les traigan agua fresca o marcar cualquier otro número que no sea el de una emergencia médica urgente, serán castigados y se les abrirá un expediente administrativo. “Especialmente grave será entrar en Tik Tok o en la página web de la AEMET”, aclaran desde el Ministerio. «Y en la ambulancia deberán seguir estudiando», añaden.
La Comunidad de Madrid, por su parte, ha ido un paso más allá en su permisividad y también les permitirá morirse en el aula. Aunque con matices. “Los alumnos podrán morirse en el aula siempre que pidan permiso antes y se mueran dentro de las primeras cuatro horas lectivas”, han especificado desde el gobierno regional. “Si el profesor no les da permiso, tendrán que esperar a morirse en casa”, concluyen.
La Comunidad de Madrid ha compartido varias medidas con las que combatir las altas temperaturas «que ha habido siempre a principios de junio». Las que más destacan son “no hacer absolutamente nada”, “joderse” y “apoyar a la hostelería”.









