Tras las críticas suscitadas por el polémico anteproyecto de la ley de Seguridad, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha anunciado hoy que se retirarán las concertinas con cuchillas instaladas en la valla fronteriza de Melilla para impedir que los inmigrantes entren en territorio español.

Lejos, sin embargo, de tomar en consideración las quejas tanto de la oposición como de las organizaciones humanitarias, que calificaron el método de las cuchillas de “inhumano”, el Gobierno pretende endurecer aún más los controles en la frontera.

“Se pensó en un sistema de ultrasonidos, pero finalmente se ha decidido tirar de métodos tradicionales que nunca fallan”, ha explicado Fernández Díaz, confirmando que “sustituiremos las concertinas por conciertos”.

Los inmigrantes huyen al escuchar “Adiós con el corazón”

Cientos de tunos de distintas universidades españolas se desplazarán a la frontera en los próximos días para interpretar temas musicales del folclore europeo e hispanoamericano. “Esto va a ser como el Woodstock de los tunos”, comentaba uno de los músicos de la Tuna de Ciencias Cognitivas de la Universidad de Motilla del Palancar.

Los primeros ensayos ya han ahuyentado a decenas de inmigrantes, que se acercaron a la zona y acto seguido dieron media vuelta mientras los tunos les cantaban “Adiós con el corazón”.

Los organismos internacionales en defensa de los derechos de las personas no han tardado en dar voz de alarma. “‘Clavelitos’ debe ser siempre el último recurso en una sociedad democrática”, lamentaba el portavoz de la ONU, Martin Nesirky, que amenaza con sanciones.

Ajeno a las presiones, el Gobierno recalca que “las guitarras, las bandurrias y las panderetas son instrumentos del Estado de Derecho y nuestra obligación es hacer cumplir las leyes aunque sea a capa y espada”.

A última hora de la mañana, el representante de Pitingo ha contactado con las autoridades para recordar que el artista está “a la entera disposición del Gobierno para lo que sea menester”.