Declarando que se siente “honrado y orgulloso” de poder continuar la labor de otra persona, Juan Martín, un oficinista de 46 años de Barcelona, ha decidido terminar un crucigrama que ha encontrado a medio hacer.

Ha ocurrido esta mañana a las 10:30 en el bar Casa Pagès de Barcelona, durante su descanso para desayunar, cuando al hojear un ejemplar de La Vanguardia ha visto un crucigrama sin terminar del que se ha sentido inmediatamente responsable.

“¿Qué le debió de ocurrir a ese pobre hombre para que no pudiera terminar su labor? ¿Se quedó sin tiempo y tuvo que volver al trabajo? Poco importa ya, pero el esfuerzo de mi predecesor no caerá en saco roto”, ha informado justo antes de echar un rápido vistazo al crucigrama para, en un tiempo récord, ponerse al corriente de la situación y retomar la tarea justo en el mismo punto en el que la abandonó la anterior persona.

“No voy a fallarte, compañero desconocido”, ha susurrado con cara de concentración.

Al cierre de la edición, Juan se ha visto obligado a pedir un segundo café y ha declarado que es “jodidamente difícil esta mierda”.