Justo cuando empezaba a amainar la polémica ocasionada por la diputada Andrea Fabra, que exclamó “¡Que les jodan!” durante el Pleno en el que Mariano Rajoy anunciaba duros ajustes, el malestar regresa con fuerza en el Congreso de los Diputados. En la sesión de control de esta misma mañana, un aparatoso estruendo se ha oído en el Palacio de las Cortes. Tras el susto inicial, Josu Erkoreka (EAJ-PNV) y Francisco Jorquera (BNG) han acudido al hemiciclo con la cabeza gacha y, avergonzados, se han limitado a decir “Ha ocurrido algo”, tras lo cual la vicepresidenta Celia Villalobos ha preguntado “Qué han hecho ahora estos mamones”.

Finalmente, se ha sabido que Erkoreka y Jorquera han roto una cristalera jugando a la pelota con otros diputados cuyos nombres no se han querido filtrar “por responsabilidad democrática” pese a que el presidente del Congreso, Jesús Posada, ha dicho que “por mis santos cojones que de aquí no sale nadie hasta que salgan todos los culpables”.

Finalmente, con 316 votos a favor y 5 en contra, se ha acordado “dejar las cosas como están” y cargar el importe de la nueva cristalera a la partida presupuestaria dedicada a incidencias de mantenimiento. “Sin negar la gravedad de los hechos, se ha preferido evitar una caza de brujas en un momento en el que España necesita estabilidad y sentido del deber”, ha sentenciado Villalobos mientras varios de sus compañeros arrojaban bolas de papel y susurraban insultos como “Puta” o “Villamierda”.

“Que pidan perdón también, que yo me curré una puta carta”

Andrea Fabra ha sido una de las diputadas que ha votado en contra de olvidar el incidente y se ha quejado de que a ella se le pidiera una rectificación pública “y en cambio a estos retrasados mentales ni se les haya quitado la puta pelota de los cojones”. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha reconocido que está “hasta el coño peludo” de tener que dar explicaciones a los medios “por culpa de vuestros desfases”, aunque ha insistido en que “son incidentes normales y más en un clima político de gran tensión”. Fabra, insistente, ha vuelto a pedir “que Jesús les quite la pelota o varias de nosotras tendremos que tomarnos la justicia por nuestra mano”. Entre tanto, un grupo de diputados hacía pedorretas y enseñaba las nalgas a la diputada.

Los diputados critican a los medios por amplificar los hechos

El propio Jesús Posada ha lamentado que “una excesiva atención mediática” esté amplificando la gravedad de los hechos anecdóticos que ocurren “en un clima general de trabajo y normalidad política”. Se ha referido a legislaturas anteriores en las que “sin ser yo presidente se hacían gansadas de mucho calibre”. Posada ha recordado “el día en que Rubalcalba se sacó la minga y meó en el hemiciclo para marcar el territorio de la izquierda”. Otros, sin embargo, reconocen que “desde que están los populares ‘on fire’ aprobando las medidas que les salen del poto y pasándose el Parlamento por la santa sobaca, hay un desmadre de la polla”, en palabras de Toni Cantó, que añade que “aparte de llamarme de todo, se me cagaron en el móvil, literalmente, porque se me ocurrió hacer una foto y subirla a Twitter. Y cuando digo cagar me refiero a un mojón humano con el que sigo teniendo pesadillas meses después”.

Luis de Fistros y sus temidos “petardos of the dead”

Siguiendo con las confesiones de carácter escatológico, Cantó ha revelado que el ministro Luis de Guindos, conocido informalmente como “Luis de Fistros”, acostumbra a gastar bromas pesadas a sus compañeros. “El cabrón tiene mucha fuerza. Te agarra la cabeza, se la acerca al culo y te suelta en todo el jeto uno de sus pedos mortíferos o ‘petardos of the dead’, como los llama él”, explica el diputado de UPyD. Otros políticos, incluso los del Partido Popular, confirman la versión de Cantó y añaden que “cuando te hace tragar uno de sus petardos grita como lema ‘¡Esta es la medicina de la derecha!’, pero siempre lo hace en tono jocoso y nunca durante los plenos”, matiza Cospedal.