El Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC), integrado por expertos de más de cien países, ha cerrado su segundo informe sobre el fenómeno esta mañana en Bruselas. El estudio aporta nuevos datos que hacen creer que, en un futuro próximo, el calentamiento global provocará más de diez canciones del verano al año, entendiendo que esta estación será cada vez más larga. “Ahora sí tenemos motivos de peso para el horror”, exclamaba uno de los responsables de la investigación. 

La ONU ha querido tranquilizar a la población advirtiendo de que “esto es solo un informe”, pero son muchos los ciudadanos que han empezado a reciclar compulsivamente y a prescindir del coche para no agravar la situación. La industria musical también ha reaccionado con nerviosismo. Artistas de la talla de King África confiesan que “la noticia ha caído como una bomba y yo no sé si podré ser tan prolífico. Lo que hago en el fondo es pura artesanía”.

El IPCC ha presentado un gráfico según el cual, en poco más de diez años, las canciones del verano representarán el 95% de la música occidental, siendo sus pegadizos estribillos un agente contaminante más perjudicial que el dióxido de carbono. “Las canciones del verano dejarán de ser piezas únicas, con su propia identidad y su propio ritmo interno, convirtiéndose en meras réplicas. Yo busco que la gente se adentre en cada composición como en un ecosistema autónomo, singular y arrebatador, algo incompatible con la repetición sucesiva del bailoteo loco a la que en cierto modo aludía el filósofo Walter Benjamin en el libro ‘La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica'”, insiste King África.

También Pitbull, autor de clásicos como “I Know You Want Me”, considera que el cambio climático es una afrenta para la música: “Por supuesto que me resultaría más fácil adaptar versos de Luis Cernuda como si fueran churros y ale, ponte a jugar. Pero entonces, ¿seguiría siendo un trovador o me convertiría en un instrumento alienado de la descarnada mercantilización del sonido?”.

“Poca tía buena para tanto verano”

Más allá de la música, el alargamiento del verano puede conllevar problemas para el turismo. “No estamos seguros de que España disponga de suficientes chiringuitos, prostitutas y discotecas para satisfacer un turismo de temporada alta tan prolongado en el tiempo. A la que se repitan mucho las tías y los tíos buenos, los turistas lo notarán. Y no estamos seguros de que haya tanta oferta autóctona”, explica el ministro Miguel Sebastián.