Tras embelesar a todo el planeta con un espectáculo de luz y color que culminó la esplendorosa inauguración de la torre de Jesús de la Sagrada Familia, los drones que dibujaron en el firmamento barcelonés a Antoni Gaudí han regresado ya a la primera línea del frente en Ucrania y están, de nuevo, matando soldados rusos y haciendo volar tanques por los aires. “Primer l’amor, després la técnica”, dicen ahora los ucranianos en un imperfecto catalán antes de cada ataque. Aprendieron la cita de Gaudí el pasado jueves, al ver a sus drones dibujarla en el cielo.
“Estamos muy orgullosos de ellos [los drones] y aunque al principio nos pareció mala idea cederlos a Barcelona, ahora vemos que fue un acierto porque la gente ve lo que son capaces de hacer. Creemos que los rusos debieron captar bien el mensaje de terror que Barcelona y el Papa nos ayudó a lanzar al mundo”, explicaba Zelensky a un medio local el pasado domingo.
Los pilotos de drones del ejército de Ucrania (algunos de los cuales se desplazaron a España para que la ceremonia de bendición del Papa saliera perfecta) han detallado que ni siquiera le quitaron los explosivos a los drones para señalar a Gaudí para perder el mínimo tiempo posible.
Pese a la enorme pericia de los pilotos, un error técnico hizo que el pasado lunes 20 soldados rusos huyeran aterrorizados al ver la gigantesca barba de Gaudí atacándoles desde el cielo. Los drones seguían sincronizados, pero a estas horas ya vuelven a funcionar deforma individual, ha confirmado el ejército ucraniano.
En las últimas horas han acabado con la vida de 37 enemigos.









