Las dos dotaciones de bomberos que participaron ayer en un simulacro de incendio en una fábrica de tiestos de Tortosa (Tarragona) no pudieron evitar una situación de histeria y descontrol que se saldó con cinco heridos graves, burlas y varios empujones. Aunque los trabajadores de la empresa sabían que se trataba de un incendio fingido, la presencia de cinco empleados hipocondríacos provocó el drama.

“Corrían y gritaban como si tuvieran el cuerpo envuelto en llamas y uno de ellos atravesó una ventana con la cabeza en busca de oxígeno. Lo vivían a tope”, declara un testimonio. La reacción inicial de los bomberos fue el escarnio: “No me reía tanto desde que mi mujer me invitó a un espectáculo de Tricicle. El numerito del tipo encerrado en un armario sin puertas me desarmó. Luego, cuando vi que no despertaba tras el desmayo, ya me asusté un poco”, reconoce un agente. Aunque cuatro de los afectados han recibido el alta involuntaria, el quinto sigue ingresado con la cabeza psicológicamente calcinada.

“En un incendio simulado las llamas pueden estar en todas partes. No hay un solo foco, de repente todo puede estallar” explica uno de los quemados que, intentando extinguir el fuego que recorría su cuerpo a nivel mental, agarró un bote de lejía y se roció entero. “Cuando te estás deshaciendo literalmente por culpa de las llamas no puedes pensar con claridad. Yo soy alérgico a la lejía y esto me ha provocado daños irreparables en el sistema linfático, rotura de móstoles y belugas en la próstata”, se lamenta.

Otro de los hipocondríacos, escapando del inexistente humo negro, subió hasta la azotea del edificio y pidió a los bomberos que dispusieran una cama elástica para poder saltar. “Le dijimos que no habíamos venido allí a jugar y, al ver que no le tomábamos en serio, se quitó la camiseta y los pantalones, los ató con un nudo e intentó usarlos para bajar por la fachada. El espectáculo del tipo en calzoncillos intentando encontrar un sitio donde atar su propia ropa nos entretuvo durante veinte minutos. Al final no sé qué le pasó pero se tumbó en el suelo fingiendo convulsiones. Creo que las quemaduras que tiene en la cara se las provocó el sol, que pegaba muy fuerte ayer por la mañana”, explica un bombero.

Tras la desgracia, la Asociación Española de Hipocondríacos (AEH) ha pedido “más medidas y agentes de bomberos más preparados para afrontar situaciones apocalípticas como la que se vivió ayer en Tortosa”. Carles Sans, integrante de Tricicle, se ha ofrecido a intervenir en el próximo simulacro “haciendo de bombero inepto”.

La AEH ha solicitado también al Gobierno “tres días de luto fingido en recuerdo de los que podrían haber muerto en el terrible incendio”.