La tarde del 29 de agosto de 2010 pasará a la historia de la televisión en España. A las 17:40, Telecinco interrumpió su programación habitual por accidente para emitir durante ocho segundos un fragmento del documental “Niels Bohr, papá cuántico” justo en el momento en el que la voz en off del narrador decía “..blicó su modelo atómico en 1913, en el que aseguraba que el número de electrones aumenta desde el interior al exterior del átomo, aunque también podían cae…”. En ese instante, la cadena de Fuencarral recuperó el control de la programación y prosiguió la emisión de su magazine “Sálvame”.

En apenas dos horas, la dirección de Telecinco publicó una nota de prensa en la que pedía disculpas a sus espectadores por el “lamentable error” y en la que aseguraba que “se tomarán las medidas pertinentes para evitar negligencias de este tipo y se descubrirá qué hacía un documental en las instalaciones de nuestra cadena”.

Esta misma mañana, el propio Paolo Vasile, máximo responsable del canal, ha convocado una rueda de prensa de urgencia en la que ha confirmado que varios empleados con estudios superiores están siendo interrogados en las oficinas de Mediaset. “Ha sido un ataque en la línea de flotación del entretenimiento y no quedará impune”, ha declarado.

Los medios españoles no habían sufrido un percance de esta envergadura desde que en la década de los ochenta el presentador Constantino Romero empleara involuntariamente el término “ahondando”.