El pequeño Teo, icono popular y referente de la literatura para niños, acudirá esta mañana a los tribunales después de que se le haya acusado de manipular a sus lectores fomentando una teocracia. “La obra de Teo constituye una descripción costumbrista en la que se muestra como normal que los niños se desvistan y vayan a casa de una amiga sin impedimentos”, explica el pedagogo Jordi Riera. En todos los escenarios, apunta Riera, Teo es siempre el centro de atención y hace lo que quiere: “Manda él. Nunca aparece sumiso. No publicarán nunca algo como ‘A Teo le operan de la rodilla en contra de su voluntad’. Incluso en ‘Teo está enfermo’ sigue dominando la situación y los demás actúan como marionetas a su merced”.

El abogado que la editorial Timun Mas, perteneciente al Grupo Planeta, ha contratado asegura que la acusación se basa en una interpretación sesgada de la figura de Teo. “El problema es que no habla mucho y es casi analfabeto. Tendrá dificultades para defenderse pero, aunque crean que ha hecho algo malo, el asunto se resolverá cuando demostremos que han interpretado mal sus libros”, explicaba ayer el abogado.

Según un portavoz de Timun Mas, el acusado lleva una vida tranquila junto a su familia y sólo en “Teo y sus travesuras” pudo haber hecho “alguna que otra perrería, pero en todo caso serían faltas leves cometidas hace nueve años y que, por lo tanto, habrán prescrito”.

La sociedad entera está pendiente de la futura sentencia y, como medida cautelar, se han retirado de los centros de enseñanza todos los ejemplares de Los cuentos de Teo. Timun Mas ha optado también por aplazar la publicación del próximo título de la colección: “Teo es el puto amo”.