Analía Rivas ha invertido dos años de su vida en perseguir a decenas de famosos para fotografiar las deposiciones de sus recién nacidos. “Las caquitas de los bebés nos fascinan a todos, al menos a los que somos o hemos sido padres. Obviamente, más nos fascinarán aún las caquitas de los bebés de los famosos”, explica. Fiel a su convicción, Rivas ha confeccionado un libro titulado, precisamente, “Las caquitas de los bebés de los famosos”. Una colección de fotografías en las que, muy a su pesar, ninguna editorial deposita su confianza.

Cuando la entrevistada saca su libro del bolso compruebo que eso a lo que llama “libro” es en realidad una recopilación de instantáneas de heces infantiles y una introducción escrita a máquina, envuelto todo ello en un pañal “porque los libros tienen que entrar por los ojos y esto del pañal es nuevo y sorprende”. Me arrepiento inmediatamente de haber organizado un almuerzo con esta particular cronista de la mierda de los recién llegados. Y lamento aún más haber pedido unas lentejas.

“¿No te gustan las fotitos?”, me pregunta Rivas al ver que aparto la mirada de la foto de un pañal bien relleno de pasta de lactante. “Esto es porque no tienes hijos. Cuando los tengas, aprenderás a distinguir sus matices y sus consistencias. La caquita dice mucho del bebé, te dice si está sano, te dice si es feliz. Lo que no pueden expresar con palabras lo sueltan por el ano, los pobrecitos. Por el ano y con los eructitos”.

Me conmueve, pese a todo, el entusiasmo de la entrevistada. Un entusiasmo que, al menos en mi caso, no se contagia en absoluto. De hecho, me pregunto cómo ha conseguido Rivas convencer a los famosos para que le dejen fotografiar las heces de sus hijos. Le traslado la pregunta a ella y no la entiende. “¿Cómo iban a negarse? A todos nos gusta enseñar las caquitas de nuestros bebés. Algunos incluso me han enviado los pañales usados para ahorrame un viaje largo. Jessica Alba, por ejemplo. Su bebé me regaló una pastita verde botella”, explica. Heidi Klum, Matthew Broderick, Nicole Richie o Karolina Kurkova son algunos de los famosos que han colaborado en la realización del libro de fotografías, al menos si nos fiamos de la honestidad de Analía Rivas y nos resistimos a pensar que la mujer ha utilizado a un sólo “donante” anónimo para montar su colección.

Como le está resultando difícil encontrar editorial en España, la entrevistada ha decidido ampliar su catálogo de caquitas incluyendo a los hijos de algunos famosos españoles. “Pensé que apuntando a actores y modelos estadounidenses tendría más tirón internacional, pero luego te das cuenta de que la gente busca caras reconocibles y cercanas. Y caquitas de aquí también. De momento sólo tengo un pañal un poquito manchado que me pasó el agente de Cayetana Guillén Cuervo. Me dijo que es una caquita del día en el que se celebró el bautismo laico de la criatura”, afirma con orgullo. “No sé, si esto sale adelante quizá pueda montar una exposición de pañales del mundo. Porque esas caquitas nos unen a todos de alguna manera, nos demuestran que hay una base común”. La mierda, efectivamente, no entiende de fronteras. Y ahora se nos presenta a todo color y en edición de lujo.

Restaurante Ivorra.

– Rollitos de primavera.
– Lentejas con chorizo.
– Sopa de cocido.

Total: 23 €.