Han pasado 50 años del momento en el que Francisco Franco trajo la democracia a España sacrificándose por la libertad y por la justicia, haciendo lo que hizo durante toda su vida: poner a España por delante de sus intereses. Sin ese gran gesto de generosidad, morirse, la democracia podría haber tardado muchas décadas en llegar a España.
Es ignominioso que para la izquierda los logros de la Transición sean ahora inválidos o insuficientes, con el altísimo precio que pagó Franco para iniciarla y hacerla posible. Constituir una dictadura fue el primer gran paso y la condición indispensable para que décadas después se pudiera restaurar la democracia en España.
Ahora, en 2025, cincuenta años después del gran logro de Franco duele mirar a la España del dictador (Pedro Sánchez), que se empeña en devolver a España a sus años más oscuros, cuando era imposible expresar opiniones en público o hacer bromas de según qué cosas.
Seguir permitiendo esta tiranía (la de Pedro Sánchez) sería faltarle al respeto a la memoria del dictador y al gran regalo que hizo a este país.
Es alarmante ver que, salvo excepciones, los jóvenes de hoy en día prefieren vivir en un regimen autoritario como el actual a aquel que hizo posible la democracia al morirse.
Presente. Presente.
En nombre de todos los españoles de bien: gracias por a democracia, dictador.


