Recordando que “un adicto lo es para siempre”, Juanjo Carbajosa, un workaholic recuperado que orgullosamente lleva seis años sin levantarse del sofá lamenta que su entorno familiar, sus amistades y la sociedad en general le empujen a volver a caer en sus vicios. “Me costó mucho salir del pozo y no puedo dar pasos atrás ahora”, defiende con valentía ante los periodistas, animando a todos los que estén en la misma situación que él a “tirar de fuerza de voluntad”.
Carbajosa rechaza ceder a las presiones “tóxicas” de su entorno (especialmente sus hijos, que le lanzan indirectas para que vuelva a “caer” pidiéndole ropa, comida, etcétera) y considera que lo peor que podría pasarle ahora mismo es volver a convertise en la persona hiperproductiva y perfeccionista que era. “Estaba obsesionado con resultar útil, con los resultados, con el sueldo y con los bonus de la empresa”, dice, sin poder evitar que se le humedezcan los ojos.
El exadicto se muestra decidido a no volver a caer en el pozo y quiere dejar claro que el trabajo, por más que su uso esté generalizado, “es malo” y no descarta alejarse de su entorno para dejar atrás, definitivamente, su adicción a la nómina.









