Las acciones de Mr. Falcon aterrizan de emergencia en el parqué resbaloso de la Bolsa ante un panorama desolador tras la aplicación de los aranceles de Sánchez. Recordándonos una vez más que, cuando la izquierda gestiona la economía, no hay absolutamente nadie al bogavante y la nación entera se precipita cuesta abajo y sin frenos, toca ahora suplicar a los chinos que nos bendigan con un chupito invitación de la casa.
Es la actitud chulesca del perro pamplinas y doña Begoña la malpeinada la que ha enfadado, y con razón, al señor don Donald, al que costará Dios y ayuda convencer de que se puede confiar en nosotros. ¿Quién podría, en su santo juicio, considerar aliado a un país en manos de la progredumbre ruin del sanchipapas? Si queremos que la economía mundial nos considere dignos para el comercio, primero debemos dar la patada a ese perro en la habitación que nos convierte en un socio incómodo y prescindible.
El primer paso para la reparación, insistimos, es aceptar que estos aranceles que nos han impuesto son los aranceles de Sánchez, pues es a su acción de gobierno a la que se castiga, y los patriotas debemos ante todo darle la patada al inquiokupa de la moncloaca para luego entregar la cabeza del can rojo y sus abaliscos al señor don Donald con la esperanza de que entienda que hemos cambiado.
No nos preguntemos qué puede hacer Estados Unidos por nosotros, sino qué hemos hecho mal para merecer el castigo. Sabemos la respuesta y la solución pasa por sacrificar al perro, diga lo que diga la ley de bienestar animal.



Lo que estás diciendo es una mezcla de ignorancia económica y mala baba ideológica. Te explico rápido: un arancel es un impuesto a productos importados. Trump lo impone no por “la chulería de Sánchez”, sino porque sigue una estrategia de proteccionismo económico que ya aplicó en 2018 contra toda Europa —gobernase quien gobernase.
Los aranceles de EE.UU. afectan a España porque exportamos vino, aceite, maquinaria, etc., y si suben esos impuestos, nuestros productos se venden menos allí. Culpar a un gobierno español por decisiones tomadas en Washington es tan ridículo como pensar que Trump actúa movido por su opinión sobre Begoña Gómez.
Además, los acuerdos comerciales no los firma Sánchez, los negocia la Unión Europea. Así que tu discurso no solo es falso, sino que busca dividir y sembrar odio mientras desprecias al país entero con insultos barriobajeros.
¿Quieres defender la economía española? Exige diplomacia fuerte, apoyo a nuestros productores y políticas que abran nuevos mercados. Pero si tu solución es “sacrificar al perro rojo” y hacerle una genuflexión al “señor don Donald”, lo que estás pidiendo es servidumbre, no soberanía.
Y por cierto, faltar al respeto de esa manera no te hace más patriota. Te hace simplemente un bocazas que no entiende ni lo que es un arancel.
Muy bien puntualizado camarada, ni un milímetro cederemos ante la derecha
Bien dicho Lidia, ahora ya sabe el inmundotuesday lo que es un arincel
¿Sabes que esto es una revista humorística, verdad?
Muy bien dicho Lídia, estos subnormales no tienen ni idea de lo difícil que resulta ser un patriota hoy en día. La gente sólo se fija en tu nombre y ya te juzga.