Tras años de crisis de todo tipo y una semana especialmente agitada en lo geopolítico que promete una nueva y profundísima crisis económica, millones de españoles de todo el país que intentan evadirse viendo vídeos de Internet creen que están a punto de perder la poca cordura que les queda si vuelven a ver un solo vídeo más en el que aparece un anuncio protagonizado por Antonio Lobato, muy habitual en Youtube estos últimos meses. “Ni siquiera quiero decir su nombre porque al pronunciarlo lo escucharé y creo que estoy a una sola mención más de perderla [la cabeza]”, se queja una mujer alicantina que habla de acoso, tortura y “emboscada publicitaria”.
“Si oigo una sola vez más el nombre que empieza por a y por ele, no creo que pueda superarlo y soy capaz de cualquier cosa, cualquier tontería”, se queja un usuario madrileño de 35 años que dice haber escuchado la frase “¡Antonio Lobato!” quince veces en una sola mañana. Su mente, asegura, está a punto de quebrarse para siempre. Como él, millones de personas son víctimas de esa campaña publicitaria de compramostucoche.es que está llevando al límite la quebradiza psique de los ciudadanos españoles.
Desde Youtube, han informado de que las alternativas de los españoles serían pagar Youtube Premium para no tener que ver anuncios “o incluso trabajar y no perder el tiempo en youtube”, pero para los ciudadanos eso sería el síntoma definitivo de que su salud mental ha colapsado de forma irreversible y que nunca volverán a ser los mismos.










Esta un tipo tranquilamente es un su coche y de repente:
-Antonio lobatoooo!!!
-Quieres saber cuanto vale tu coche???
-Siiiiiii!!!
Pues imagínate a Fernando Alonso…
Buff, menos mal, pensaba que era solo yo…
Compramos tu coche compramos tu coche compramos tu coche compramos tu coche compramos tu coche compramos tu coche compramos tu coche compramos tu coche, ¿sabes qué? en canalcar compramos tu coche, en canalcar compramos tu coche
Este tipo, cuando empieza en anuncio, tarda sólo un segundo en decir: «hola, soy Antonio Lobato…», y es muy difícil pararlo o quitarle el sonido, por lo que penetra en tu cabeza y te amarga la vida durante unos segundos.