«Donar sangre está genial, pero te animo a pensar a lo grande». Con estas palabras, Agustín González Plasencia, voluntario de Cruz Roja, intenta convencer a los donantes para que den un paso más allá «y alcancen otro nivel ofreciéndonos también su hígado, sus riñones y su corazón». González cree que la ambición es lo que diferencia a un donante triunfador de un «sangre templada», como llama él a los que no se atreven a dar ese salto que les propone. «¿Para qué conformarse con un bocadillo si puedes tener dos?», dice.
«La valentía tiene premio», reitera este voluntario, que ya ha convencido a dos jóvenes para que le den sus ojos. «La gente viene aquí por el bocadillo y no se plantea que puede obtener otro bocadillo más si optimiza su donación. Estos dos máquinas de la donación se han bajado del autocar con las cuencas vacías, un bastón y el estómago lleno a cambio de cero euros», explica.
El voluntario no quiere dar detalles sobre el bocadillo de hígado que le ha ofrecido a una señora después de que donara sangre. «Es verdad que algunos órganos no nos sirven por lo que sea, pero aquí se aprovecha todo», se limita a comentar.
«En este país somos líderes en donaciones de órganos porque somos líderes en bocadillos, esto es así», sentencia el voluntario.










ya
…🚁🙂↕️🙃🎶⛴️🙂↕️🎢🏠🎢💈😘🌪️🛸🌪️🎶🫠🎒🛶🎪🚠👃👂🦷🫁🫂🫀💋🫀❤️🔥💋👤🗣️👣🫂🩸🫁💖❤️🩹💌👣👀🧠👤👣👄👁️👄🦵🦴🦷🩸🫶👐