Tras acabar la grabación de ayer de El Hormiguero, Pablo Motos llegó a casa de madrugada totalmente cubierto de sangre. Su mujer, que en ese momento ya estaba en la cama, le preguntó qué había pasado, y el presentador se limitó a decir que había atropellado a un ciervo. “Se metió en medio y le di sin querer. Un malentendido”, aseguró Motos.
“No me mires así, ha sido un ciervo, ¿vale? A ver si te crees que soy un mafioso o algo”, se ha defendido el presentador ante la mirada dubitativa de su pareja. Sin dar más explicaciones, Pablo Motos ha ido corriendo a ducharse y después enseguida se ha metido en la cama. “El coche está bien, sólo un poco abollado, aunque el maletero huele fatal”, ha lamentado ante la insistencia de su mujer.
La mujer, escamada por la cantidad de barro en el calzado de su marido, le ha preguntado qué había hecho con el ciervo, según ha podido saber la prensa. “Pues lo tuve que enterrar, no lo iba a dejar ahí en medio de la vía pública como comprenderás”, habría respondido Motos girándose hacia la pared y tratando de dar la conversación por terminada, según las fuentes.
“Te preocupas demasiado, el que corría más peligro era yo, ciervos hay muchos, Motos sólo hay uno”, ha zanjado ya apagando la luz.
Esta mañana, nada más despertarse, la mujer de Pablo Motos se ha quedado muy preocupada al ver en la prensa que el presentador de La Revuelta, David Broncano, se encuentra en paradero desconocido desde la noche de ayer. “Se habrá ido a la montaña, que es lo que le gusta”, se ha defendido Motos. “Y en la montaña se producen accidentes, especialmente cuando subes demasiado alto”, ha concluido.









