El colegio español de podólogos ha difundido un comunicado esta semana alertando del creciente hábito de morir con las botas puestas, una costumbre que favorece la aparición de hongos y acelera la putrefacción de los tejidos.
“Es una práctica a la que se asocia cierta épica, pero la realidad no acompaña el cliché”, explican los profesionales.
Si no se quiere dejar este mundo tal y como se vino a él, los podólogos aconsejan un calzado que transpire. “Los agujeros de las Crocs los aprovechan los gusanos y son una buena alternativa para los amantes de la naturaleza”, zanja el comunicado.
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