En plena ola de calor, siempre hay quien disfruta dando envidia a los demás presumiendo de dormir con una manta. Es el caso de Gerardo Caño, que pese a vivir en Barcelona ha compartido esta semana en las redes sociales varias fotografías donde se le ve pasando frío, embutido en un congelador. «Cuando baja el sol, empiezan a bajar las temperaturas y te tienes que tapar», asegura.
«Os juro que tirito de frío si no me cubro con la mantita», relata este hombre que ha renunciado a irse de vacaciones al extranjero «porque, como en casa, no se está en ningún sitio. De verdad. La clave está en saber montárselo».
Caño reconoce que el verano va siempre asociado a tensiones con la pareja. «De repente pasamos mucho más tiempo juntos en un espacio reducido y eso, quieras o no, genera tensiones y la relación se enfría», dice refiriéndose a la necesidad de apretujarse en el interior del congelador para sobrevivir al calor del exterior.
«Es cierto que, cuando tienes que salir fuera, se nota el calorazo. Yo primero subo a la zona de la nevera y estoy un rato allí, para que el choque térmico no sea tan bestia», explica.
El ejemplo de este barcelonés ha provocado la aparición de los primeros frigoríficos en Idealista y Fotocasa.









