Apremiado por el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, que ha rechazado retrasar su declaración, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha aclarado por fin el origen de las joyas por valor de 1,3 millones de euros que encontró la Guardia Civil en el registro de su oficina en la calle de Ferraz. «Las sacamos del Louvre, fue un golpe rápido y limpio», ha explicado.
Según la confesión de Zapatero, el 19 de octubre de 2025 hizo un viaje a París con su familia. Durante una visita al Louvre, sus hijas «se encapricharon con un broche de la emperatriz Eugenia». Tanto insistieron con llevarse la joya a casa que el expresidente se dejó convencer para robarlas. «Cualquier padre lo podrá entender», dice.
«No necesitamos más de siete minutos para llevarnos el botín y escapar. Sonsoles nos esperaba fuera con el camión en marcha, mi hija Alba se encargó de operar la escalera extensible y Laura y yo subimos al segundo piso y, con una cortadora de disco, entramos por la ventana», relata Zapatero.
El expresidente espera que esta «detallada explicación» acabe de una vez con «los falsos rumores que tanto afectan a mi imagen pública y a mi vida personal».









