Decepcionado con casi todos médicos de los centros de salud de su ciudad, Jaime Mollete, de 63 años, ha solicitado hasta en 23 ocasiones cambiar de facultativo porque ninguno de ellos le reconocía que una copita de vino previene, con sus propiedades antioxidantes, los riesgos cardiovasculares. “Me ha costado muchísimo encontrar un médico que sepa de medicina. Muchísimo. Lo que están haciendo con la Sanidad es de juzgado de guardia”, ha explicado el hombre a la prensa, justificando sus sucesivos cambios de médico, que le han obligado a acudir finalmente a la privada.
“No encuentras a nadie bueno. Por suerte el último, con el que estoy ahora, le dije que yo quería cuidar mi corazón y que si un vinito podía ayudar a eso y no me dijo que no”, explica Mollete. El hombre dice que no puede confiar en un médico que niega la ciencia básica
“El vino es bueno para el corazón. La cerveza hidrata. Luego me bebo un digestivo. Y el coñac lo que hace es bajarme la tensión que me sube el café, para equilibrar. Intento cubrir todos los frentes, porque ya tengo una edad y toca cuidarse”, dice el hombre, que lo único que busca es ser responsable con su salud, aunque reconoce que “al estar tan cubierto con la primera copa de vino” a veces se permite alguna más.









