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Tras un sueño intranquilo, Pedro Sánchez se ha despertado esta mañana convertido en el bolso de Soraya Sáenz de Santamaría

Esta mañana al despertarse, tras una noche de sueños intranquilos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha encontrado en la cama convertido en el bolso de Soraya Sáenz de Santamaría, según han informado fuentes de La Moncloa. El líder socialista yacía, según las fuentes, sobre su espalda de piel negra, ligeramente rígida, y al levantar lo que aún conservaba de su conciencia humana pudo ver las asas acolchadas, el cierre metálico dorado y sus brazos convertidos en elegantes correas con elegantes remaches plateados. Sánchez no ha entendido por qué es víctima de esa metamorfosis pero no ha tardado en acusar a la oposición de “lawfare” y juego sucio. Anoche al ir a dormirse era aún presidente del Gobierno y horas más tarde se ha levantado convertido en el símbolo de la moción de censura a Mariano Rajoy. 

El presidente ha sentido una punzada de vergüenza cuando al otro lado de la habitación han empezado a agolparse algunos miembros de su equipo apremiándole a volver al trabajo. “¡Qué profesión tan dura la mía! ¡Que se vayan todos al diablo!”, se ha dicho a sí mismo. “¿Qué me ha sucedido?”, ha preguntado el presidente español, pero ninguno de sus allegados ha sido capaz de entender la voz que ha salido del artículo de marroquinería.

“¿Qué pasaría si durmiese un poco más y olvidase todas estas chifladuras?”, se ha preguntado Sánchez. Pero esa posibilidad era algo absolutamente imposible, porque está acostumbrado a dormir del lado izquierdo y en su nuevo estado no puede ponerse de ese lado. Aunque se lanzase con mucha fuerza hacia el lado izquierdo, una y otra vez se volvía a balancear sobre su nueva espalda de piel encurtida.

Sánchez, según las fuentes, quería de verdad abrir la puerta, deseaba sinceramente dejarse ver y hablar con todos ellos; estaba deseoso de saber lo que os otros, que tanto deseaban verle, dirían ante su presencia. Si se asustaban, Sánchez no tendría ya responsabilidad alguna y podría estar tranquilo, pero si lo aceptaban todo con tranquilidad entonces aún podría vestirse, ponerse su traje y continuar con la legislatura como si nada hubiera ocurrido.

Según ha podido saber la prensa, Sánchez no es la única persona de Moncloa a la que le han sobrevenido situaciones absurdas y alienantes. A su lado, mientras él era presa de la inexplicable transformación su mujer, Begoña Gómez, lleva meses inmersa en un proceso judicial eterno en el que ni siquiera sabe muy bien de qué se le acusa. 

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