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Le pide al dentista que le blanquee los dientes y este se los arranca para mandarlos a Suiza en un sobre

LOS DENTISTAS CONFIRMAN QUE CADA VEZ HAY MÁS MORDIDAS QUE REQUIEREN BLANQUEAMIENTO POSTERIOR

«Fe han dicho que efpere quince fías y eshtarán blanqueadíshimos», comentaba con pasmo esta mañana José Luis Cano, recién salido del dentista. El hombre pidió que le blanqueasen la dentadura y, aunque le extrañó que para ello fuese necesaria tanta anestesia, al despertar le mostraron todos sus dientes metidos en un sobre con destino a Suiza.

«Hay que sacar los dientes del sistema. No es una operación sencilla, pero es la única manera de hacerlo», justifica el dentista, que confirma que cada vez le solicitan más blanqueamientos. «Las mordidas abundan y, claro, luego hay que blanquear esos dientes. Yo no juzgo, me limito a hacer lo que me piden y allá cada cual con su conciencia», explica.

Afirman desde la clínica que lo que antes era una moda entre políticos y gente con dinero está llegando a un público más amplio. «La gente ve que lo hace todo el mundo y, al final, si no te apuntas, se te queda una sonrisa de bobo», dice el dentista. Añade, además, que «lo de los suizos es un chollo: te venden el chocolate que te deteriorará los mismos dientes que, luego, mandarás a Suiza para que te los blanqueen. El negocio se retroalimenta». En el otro extremo están los menos favorecidos que le ruegan al dentista que les haga un puente bajo el que poder dormir.

Las tintorerías también optan cada vez más por blanquear la ropa en paraísos fiscales, los mismos en los que tienen su sede fiscal las empresas que la comercializan.

«Me han puesto el culo mirando a Panamá», relataba, al cierre de la edición, una paciente anónima que había solicitado un blanqueamiento de ano.

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