Una investigación de mercado realizada por los grandes estudios de Hollywood ha determinado que para los espectadores posteriores a la pandemia, la guerra de Ucrania, el genocidio de Gaza y las dos legislaturas de Trump, las películas de la saga Mad Max ya no pertenecen al género de “distopía postapocalíptica” sino que son percibidas como un “drama rural” con personajes abandonados al ocio en una vida que podría resultar “apacible”. “La película no te la crees porque básicamente hay gente sobreviviendo y pensar en un futuro con gente vida es ahora mismo naíf. No me funciona”, se puede leer en un comentario reciente de la red social Letterboxd, formada por cinéfilos. A otros espectadores, películas como Mad Max: más allá de la cúpula del trueno, Waterworld o La carretera les resultan atractivas en tanto que apelan a un cine “de evasión” que les permite escapar de una realidad inmediata que es mucho peor que lo que aparece en pantalla.
“Toda esta peña vive en refugios y ha sido capaz de consolidar una red de cooperación entre clanes comandados por señores de la guerra que son tiranos pero que no son unos inútiles narcisistas inacapces de hacer nada bien como los mandatarios actuales”, indica otro usuario en una reseña, señalando a las películas del género como “ingenuas fantasías vitalistas excesivamente cursis”.
“¿Cuánta gente tiene ataques de ansiedad en el páramo de Mad Max? Nadie: porque todo el mundo ha encontrado un equilibrio perfecto entre el trabajo y el tiempo libre. ¿Cuánta gente ves en Los juegos del hambre enganchada al móvil? Nadie. Viven en el mundo de la piruleta estos directores”, se quejan los espectadores actuales.
Actualmente resulta poco creíble, según las encuestas, que en los páramos yermos postapocalípticos los supervivientes hayan sido capaces de encontrar vías de autoconsumo energético, como molinos de viento construidos con chatarra, sin tener que enfrentarse a un infierno burocrático y a la presión de los lobbies de los hidrocarburos. “¿Me estás diciendo que Kevin Costner vive en su propio barco, de propiedad, sin tener que pagar alquiler y me tiene que dar miedo? ¿Dónde hay que firmar?”, dice otro espectador actual al que el mundo descrito en Waterworld le parece “idílico”.
“¿En qué estaban pensando los guionistas? Esto no se lo cree nadie”, insisten los espectadores estadounidenses actuales al ver películas como Robocop, donde se retrata un futuro utópico en el que los policías gravemente heridos son resucitados y luego no tienen deudas médicas.










Conio! Pues como vosotros… hace tiempo que vuestro «el único medio serio y riguroso» ha dejado de ser irónico y satírico, os guste o no… sabéis que hoy, la realidad no necesita sátira. Gracias sinceras por este año de hacerme sentir como el agente J de «Men in black» cuando descubre que los magazines absurdos son la auténtica prensa que importa. Mi «jefa» me ha dicio que renovará la susquicción si no escribo ni una solá falta. Finger crossed pero, en por si el caso… Un abrazo a tod@es!!