La crisis energética desatada por la guerra de Irán ha llevado a las grandes firmas petroleras a alertar de que, si no se resuelven las disputas, se acabará cumpliendo el objetivo de reducir un 60% las emisiones de carbono para 2030. «A esto nos llevan las tensiones geopolíticas, nos convierten en ecologistas», critican estas compañías, recordando que «si no hay petróleo, no hay emisiones».
«¿Es esto lo que queremos?», se preguntan las energéticas. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el bloqueo del petróleo podría desembocar en el cumplimiento de las cero emisiones en 2050. «Un desastre», señalan desde el sector.
En un escrito difundido esta semana, las petroleras argumentan que el bloqueo del estrecho de Ormuz «pone en jaque nuestro modo de vida». Y agregan que «reducir emisiones es alargar nuestra supervivencia en el planeta en estas condiciones absolutamente deleznables».
Pese a los lamentos, el sector confía en que triunfe «el sentido común» y pueda celebrarse pronto el regreso a la normalidad con una fumata negra.









