Tras múltiples pesquisas, finalmente una investigación ha sido capaz de confirmar que Chris Gunningham, nativo de Bristol y de 51 años de edad, es el hombre que se esconde detrás de la firma de Banksy el “artista urbano” que durante años ha llenado de grafitis varias ciudades del mundo y que al fin va a poder ser multado por sus acciones. El vándalo, que a lo largo de su carrera delictiva ha ensuciado paredes por todo el mundo, no solo tendrá que recompensar a propietarios y a ayuntamientos de varias ciudades por valor de 600 millones de euros, sino que también tendrá que prestar 2000 horas de servicios a la comunidad limpiando paredes de grafitis como los suyos.
“Ha merecido la pena identificarle. Confiamos en que escarmiente y no vuelve a pintar nunca nada más. La calle es de todos”, decía esta mañana un oficial de Scotland Yard, satisfecho de conocer al fin la identidad del grafitero más famoso del mundo, que llevaba ya demasiados años eludiendo la justicia. “Como decía una pintada del genial Banksy: ‘there is allways hope’. Sabíamos que tarde o temprano le echaríamos el guante a este alborotador”, dicen desde la policía de Londres.
Chris Gunningham también tendrá que que compensar al comprador de la famosa obra de Banksy que se autodestruyó en plena subasta y que alcanzó la cifra de 21 millones de euros. “Era una obra de arte valiosa de Banksy y Banksy se aprovechó de su anonimato para destrozarla. El daño que este hombre le ha hecho al arte es irrecuperable”, se quejaba esta mañana el propietario de la pieza.










Ahí, que pague por sus delitos dándole a la rasqueta.