Solo un día después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara este martes que España prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, miles de niños de todo el país han hecho público su malestar y el creer que esa prohibición pueda sentar un precedente para, más adelante, prohibirles también el consumo de bebidas alcohólicas o el acceso a locales de apuestas. “Sin Instagram, ¿qué hago cuando salga a fumar, mirad la pared?”, ha preguntado un niño de seis años al leer la noticia en Facebook durante uno de las pausas del cigarrillo que se ha tomado durante la jornada escolar de hoy.
Para los niños españoles, “recortar libertades siempre sienta siempre un mal precedente”, no solo por la medida concreta que se adopta, sino porque normaliza la idea de que ciertos derechos pueden suspenderse cuando conviene. “Hoy se limita una libertad que algunos consideran menor, como las redes sociales, y mañana puede tocarle a otra que damos por sentada, como la cerveza”, dicen los niños.
“Las redes sociales nos permiten conectar con otras personas con las que compartir nuestros intereses, como el vapeo o la escalada extrema de edificios abandonados”, lamenta Alvarito Bosch, de trece años. Él mismo dice ser muy aficionado al cine snuff y a las carreras de galgos, afición de la que se mantiene informado por Instagram. “¿Cómo me voy a enterar de qué perros son los preferidos en las apuestas cuando vaya al Codere?”, se queja.
Muchos adolescentes también exigen espacios alternativos donde puedan amenazas de muerte a estrellas del pop y que, por ejemplo, se hagan públicas sus direcciones postales para poder enviarles ahí tanto las amenazas como las propuestas de matrimonio.
Los adolescentes admiten que con el camello del barrio ya hablan por whataspp “así que a eso no afecta”.









