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Intentar meditar y no conseguirlo, principal causa de estrés entre la población

PARA LA ANSIEDAD GENERADA POR LA MEDITACIÓN ES MUY COMÚN RECURRIR A LA MEDITACIÓN

Intentar atajar la ansiedad mediante la meditación se ha consolidado como la principal fuente de ansiedad para la población adulta, por delante de los problemas económicos, la salud o las responsabilidades familiares, según un estudio publicado por el Instituto Nacional de Estadística. “La meditación se ha consolidado como el principal método para enfrentarse a los problemas de ansiedad generados por el trabajo y las obligaciones, pero al ser difícil de hacer se ha sumado a esa lista interminable de tareas y genera más ansiedad que la propia ansiedad”, explica Esther Sigüenza, una psicóloga con 30 años de experiencia que lleva décadas aconsejando meditar a sus pacientes y ha dejado de hacerlo recientemente al darse cuenta de que es un inductor de ataques de ansiedad.

“Remediar los problemas de ansiedad intentando centrarte en tus propios pensamientos hasta el punto de escuchar tu respiración y ser consciente de tus propios latidos es la mayor causa de ataques de ansiedad que hay”, explica esta psicóloga confirmando también que escuchar “música relajante de mierda” puede inducir ataques de ira a personas que anteriormente no habían manifestado problemas de control de estrés.

Así, el 87% de los ataques de ansiedad de los españoles tienen lugar cuando intentan meditar y se frustran al no conseguirlo. “Empiezan las inseguridades, la inquietud, la hiperventilación y la taquicardia… Es muy común, pero lo mejor para solventar esos problemas de ansiedad causados por la meditación es seguir meditando”, insisten los psicólogos. Lo mejor que puede hacer una persona que tiene problemas de estrés o pensamientos intrusivos es encerrarse en su propia cabeza durante 50 minutos.

El discurrir mental de un español mientras medita atraviesa varias fases que le conduce en un 75% de los casos al ataque de pánico, como puede comprobarse en este ejemplo al que ha podido acceder El Mundo Today —Jorge R., de 35 años, un español que ha intentado meditar por sí mismo a fin de hacer frente a sus problemas de ansiedad—:

“Venga, Jorge, no pienses en nada… a meditar… Veamos… Cero pensamientos. Mente en blanco. Relajación-relajación-relajación. Cero actividad cerebral. Bueno, o sea, cero no. La mínima. Cero es estar muerto y tú no quieres estar muerto, ¿no? Jeje. Bien. Fuera pensamientos. Fuera. Estaba medio buena la psicóloga, ¿eh? Jorge, basta. No pienses. No pienses. Bien. Bien. No estás pensando, genial. ¿Es intentar dejar de pensar un pensamiento en sí mismo? Creo que sí, ¿no? No sé. ¿Pensar sobre pensar es pensar? Quizá no. Yo creo que no. O en todo caso es un pensamiento que se permite, ¿no? Oh… me aburro, me aburro… Mierda, Jorge, no tienes que pensar en nada, aburrirse es bueno, es bueno. Intenta no… Mira, céntrate en tu respiración. Exacto, eso es, tu respiración. ¿Estás respirando demasiado rápido? Creo que estás respirando demasiado rápido. ¡Siempre con prisas! Veamos, vamos a respirar más lento… más lento… Ah, qué agobio, me falta aire, vale, respiremos rápido. Más rápido. ¡Más rápido, más! ¡Me ahogo, me ahogo! Mierda. A ver, Jorge, no, no te ahogas… está entrando aire. No te centres en eso ahora, intenta dejar la mente en blanco… En blanco… eso es. Olvídate del trabajo. Mierda, al olvidarte del trabajo inevitablemente estás pensando en el trabajo. Mal, mal, mal. Muy mal. Mierda. El puto trabajo ese te está comiendo la vida, el alma. Está acabando contigo. Vas a estar trabajando ahí hasta que te jubiles. ¡Y eso si te jubilas! Porque con la que está cayendo igual ni te jubilas… Igual te toca trabajar en esto, que ni te gusta ni se te da bien, para siempre, hasta que te mueras. Debiste estudiar otra cosa. ¿Es tarde ahora para reenfocar tu carrera? Cien por cien. Ojalá ser más joven. Aunque los jóvenes de hoy en día lo tengan peor que tú, así que encima no tienes derecho ni a quejarte… Qué agobio, por Dios. Bien, bueno… Mente en blanco, mente en blanco… Mente en blanco… Respira… respira… Solo túúúú, Burgo de Ariaaaaaas. ¡Mierda! ¿Ahora una canción? Joder. Así no se puede. Estás fracasando en esto también. En esto también estás fracasando. No sirves para nada, para nada… A ver, aguanta, aguanta sin pensar un poco… Céntrate en tu cuerpo. Estás tumbado, reposando sobre los cojines. Siente el peso de tu cuerpo. Tus brazos sobre el abdomen. Está todo bien… todo bien… Excepto por ese dolor en el pecho. ¿Es el lado izquierdo? Bueno, puede ser muscular. Joder, pero qué casualidad que sea el lado izquierdo siempre, coño. Qué puta casualidad. A ver, ¿qué esfuerzos físicos has hecho últimamente? Ninguno. Pues entonces, digo yo que no será muscular. Es un ataque al corazón, seguro, seguro. Mierda, mierda. Mierda, me muero. Me muero. Me muero. En cuanto termine de meditar me voy a Urgencias”.

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