El artista puertorriqueño Bad Bunny levantó ayer tres gramófonos de oro, la estatuilla de los Grammy, en una ceremonia celebrada en Los Ángeles. Esta mañana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, preguntaba cuándo se pasará el cantante por la residencia presidencial para hacerle entrega del trofeo. Trump asume, pues, que Bad Bunny emulará a María Corina Machado, que le regaló al mandatario el Nobel de la Paz.
«Nadie merece más que yo el Grammy de la Paz», manifestaba Trump este mediodía, apremiando a Bad Bunny a entregar la estatuilla «antes de que lo deportemos».
Considera el presidente que «cualquier premio entregado en Estados Unidos es un premio de los estadounidenses», por lo que consideraría «un robo» que el premiado se llevase el Grammy a su país. «El tal Bud Nosequé ha tenido la oportunidad de visitar Los Ángeles. Ahora, que me dé el premio y se vaya a su país a hacer la música de su país», ha declarado.
Como gesto de buena voluntad, Trump le ha ofrecido al puertorriqueño un pase privado de la nueva película sobre Melania.










Qué bolsazas en los ojos, ahí parece haber insuficiencia coronaria.