Tras comprobar que es posible hacer caer a un tirano sin excesiva dificultad, millones de estadounidenses que llevan años viendo cómo su país se hunde en el autoritarismo confían ahora en que el ejército de EE. UU. secuestre a su presidente y restaure la democracia. «Confiemos en que nosotros seamos los próximos en ver derrocado a nuestro dictador», han dicho millones de ciudadanos estadounidenses en las últimas horas, al ver que el ejército de EE. UU. ha logrado capturar a Nicolás Maduro, un líder autoritario que ha silenciado periodistas y medios de comunicación y ha amenazado a sus opositores.
Es esperanzador para muchos ciudadanos estadounidenses saber que existe un gobierno dispuesto a ayudarles a reinstaurar la democracia después de que su país haya caído en una dictadura fascista. «Ojalá el presidente de Estados Unidos se fije en lo que nos está haciendo a nosotros Donald Trump», dicen.
«Vengan, vengan a ayudarnos, que aquí también tenemos petróleo y cero problemas en ceder negocios a los amigos y familiares del gobierno estadounidense», han querido recordar, intentando parecer tan atractivos como Venezuela, si es que eso puede ayudarles a recuperar la libertad.
Los estadounidenses son conscientes de que solo el ejército más poderoso del planeta puede encargarse de sentar al tirano corrupto que les gobierna, y que lleva años eludiendo la justicia ante los tribunales. Se abre ahora un tiempo de optimismo para ellos y confían en que, después de Maduro, le llegue el turno al dictador que les tiene sometidos.









