Las advertencias sobre la polarización de la sociedad, difundidas estos días a través de los medios de comunicación, empiezan a calar en la ciudadanía. Es el caso de Mario Salazar, natural de Guadalajara, quien considera que es urgente «bajar los decibelios» del debate público y huir de posturas extremistas como, por ejemplo, el racismo o la igualdad de género. «Ni una cosa ni la otra: en el equilibrio está la virtud», señala.
Según Salazar, los que agreden a mujeres y homosexuales se están poniendo al mismo nivel que los que llaman genocidio a las acciones militares de Israel en Gaza. «En cuanto utilizas la violencia o el buenismo, tú mismo te quitas la razón», dice. Lo que él propone es «ser capaz de escuchar a todas las partes, cogiendo del nazismo y de la democracia las partes buenas para descartar las malas, pero sin enfrentamientos».
Especialmente en las reuniones familiares, «donde suelen aflorar sensibilidades fascistas y otras más proclives a la socialdemocracia», este hombre propone «practicar la escucha y tratar de entender tanto al que quiere matar a los negros como al que vota a los ecologistas». Insiste en que «dar contexto a cada discurso» ayuda a comprender al otro. «Ojo: no estoy defendiendo la empatía, solo digo que es importante no perder las formas», puntualiza.
«Si los que tanto defienden los derechos humanos saliesen a la calle a patear inmigrantes y los que patean inmigrantes pasaran un día en una ONG o algo así, tal vez se darían cuenta unos y otros de que, en la vida, no todo es blanco o negro», argumenta este individuo, cuya candidatura para el próximo Nobel de la Paz sale reforzada después de estas reflexiones.










El extremo centro siempre tan razonable