Esta mañana, en un céntrico domicilio de la ciudad de Huesca, un teclado se ha convertido en persona tras caerle encima el primer café del día. En cuanto la cafeína se ha filtrado a través de los huecos de las teclas, el teclado ha cambiado de forma y, lentamente, se ha convertido en un señor de 37 años al que han llamado Josué Giráldez.
Según su círculo más cercano, el dueño del teclado, Enrique Jala, un diseñador gráfico de 29 años, está muy afectado por los hechos. “Yo tenía un teclado Philips SPT6307BL/16 totalmente normal, pero al derramar sin querer el café sobre sus teclas ahora tengo que lidiar con un señor”, ha explicado a la prensa. “He tenido que ir a por otro teclado para seguir trabajando”, ha reconocido.
El teclado convertido en persona se ha llevado numerosas críticas de su dueño, que lo ha puesto a trabajar enseguida aprovechando sus supuestos conocimientos informáticos. El joven lo ha acusado de ser un inútil que no sabe ni hacer la ‘o’ con un canuto. “Para haber sido un teclado, no tiene ni idea de ordenadores, además de ser un vago”, se queja. “Esto no puede ser, yo soy su creador y debe obedecerme, hay que ponerle los puntos sobre las íes”, ha insistido.
Después de tres años siendo un teclado, Josué Giráldez se ha desentendido de su creador y ha salido por primera vez a la calle, donde ha descubierto un mundo completamente nuevo. “No tengo letras suficientes para explicar lo que significa para mí ser una persona”, ha declarado ante los reporteros. “Lo único que le pido a mi creador es que derrame café sobre otro teclado para poder tener algún día una compañera”, ha dicho. «O, al menos, que manche el ratón del ordenador para distraerme con una mascota», ha añadido.










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