Los españoles han alcanzado la libertad absoluta de sufrimiento al comprender la verdadera naturaleza de la realidad y asumir de una vez que cualquier cosa que ocurra en el mundo y que cualquier cosa que hagan o dejen de hacer repercute negativamente en la cesta de la compra. La certeza de esa ineludibilidad, lejos de angustiar a los españoles, les ha dado paz. “Una gallina tiene la gripe y sube la cesta de la compra, alguien decide algo en Washington y sube la cesta de la compra, hay una guerra a miles y miles de kilómetros y sube la cesta de la compra… porque el mundo es cambio constante y el cambio sube los precios. Así es y así será y nada puede hacerse para que así no sea”, dicen los ciudadanos tras ascender a un nuevo nivel de sabiduría en la que la inflación ya no tiene secretos para ellos porque en su propio misterio está la respuesta.
Así, los ciudadanos han entendido, tras años de acontecimientos que han repercutido negativamente en la inflación, que cualquier cosa que aparezca en los medios de información tiene como consecuencia necesaria una subida de precios. “Incluso si son noticias de la sección deportes… nunca se sabe, pues todo lo que acontece tiene consecuencias y esas consecuencias son el precio de las galletas Chiquilín, o del detergente o de la cerveza”, dicen los ciudadanos con la tranquilidad de quienes han comprendido el cosmos.
El objetivo de la ciudadanía ahora es, aprovechando el sosiego que da haber entendido el mecanismo básico de la economía, lograr un estado de inactividad tal en el que nada ocurra. “Si nada pasa, nada sube”, dicen los ciudadanos con los ojos cerrados.
“La ausencia de eventos… es una ausencia de… de subidas y por tanto… Shhh… Todo es inflación cero y paz”, han añadido, intentando permanecer quietos y con los ojos cerrados.
Un equipo de físicos y economistas ha determinado que en el caso hipotético de que los humanos lograran un excepcional estado planetario de ausencia de eventos en el que no hubiera cambios y nada sucediera, la cesta de la compra se encarecería aún más, hasta un 600 %.
Al cierre de la edición, los medios han podido saber que el vuelo de una mariposa en Bali ha hecho subir el precio del lavavajillas Fairy de los supermercados de Asturias.
Y la mera publicación de este artículo está haciendo subir el precio de las bandejas de salami loncheado.
Y que los lectores mantengan el navegador abierto está disparando el precio del café soluble.










Y ahora este comentario está haciendo subir el precio del papel de cocina.